«Deja vú» – Por Francisco Díaz de Azevedo

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Hay historias que se repiten y otras que no. Hay momentos que parecen reciclados en el tiempo y otros que no.

Hay lo que se llama un «deja vú», un momento, un instante o un flash que se vuelve a revivir.

«Similitudes que soñás, lugares que no existen, vuelves a pasar, errores ópticos del tiempo y de la luz» (…) «Tanto pediste retener, ese momento de placer, antes de que sea tarde. Vuelve la misma sensación, esta canción ya se escribió, hasta el mínimo detalle». 

En las páginas de Trebolense, el apellido «Lépore» siempre sonó fuerte. Por un gol, por una directiva, por un passing shot o por un buen smatch.

Pasó el tiempo, cada uno de los integrantes de esa familia, desde Carlos y Alicia, hasta Nicolás, Teresita, Agustina y Salvador, caminaron, corrieron y transpiraron por el club, dejando sus huellas, esas que son imborrables, que se marcan en la piel, pero que distan mucho de ser una cicatriz.

Acercándome en el tiempo, lo veo a Nicolás con la cinta de capitán pateando ese penal en diciembre de 2008, para abrir el marcador en la final ante Juventud Unida. Lo veo a Salvador anotando ese tanto de cabeza y sumando 14 goles en ese mismo año de vueltas olímpicas, la veo a Agustina gritando un «vamosssss» con el puño cerrado en las instalaciones del Biltmore, en Miami, en ese Orange Bowl del 2000 accediendo a la tercera ronda del campeonato internacional. La veo a Teresita meter uno y mil reveses en ese Nacional de tenis en Pigué batiendo a las mejores para darle el triunfo a Santa Fe. Y … «vuelve la misma sensación, esta canción ya se escribió, hasta el mínimo detalle». 

Hoy, en abril de este 2021, con mucha agua corriendo bajo el puente, se empieza a escribir una nueva y maravillosa que parece un deja vú.

Mora, Emma y Felipe empiezan es este año tan especial, a escribir un nuevo cuento de fantasía, de sueños y pasión. La de Trebolense, la de ese viejo club de la punta del Boulevard. Mora, Emma y Felipe, llegan el apellido Lépore en la sangre y llegan en la sangre los colores celeste y blanco.

Mora, de Salvador; Felipe, de Teresita y Emma de Agus. Todos modelo 2021, «celestes desde la cuna», porque «el reloj se derritió, rebobinando hacia adelante nos alcanzó, con ecos de antes rebotando en la quietud».

En tiempos duros, en días grises, en cielos tristes, siempre es bueno contar una buena historia. Siempre es bueno «sacar belleza de este caos, y esa es la virtud». 

Bienvenidos Emma, Mora y Felipe!!

Por Francisco Díaz de Azevedo – Prensa CAT
El texto contiene fragmentos de «Deja vú» de Gustavo Cerati.  

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