La sequía también se siente en las comunas y en la industria

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La histórica sequía que acechó a esta región del país trajo fuertes condicionamientos a los productores agropecuarios y toda la cadena que depende de la cosecha. E incluso a toda la economía nacional, más aún en momentos de escasez de dólares. Para el alivio aún falta mucho.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario la ausencia de lluvias impactó en la producción de granos. Si se tienen en cuenta los tres principales cultivos, la soja, el maíz y el trigo, las pérdidas llegan a 51,2 millones de toneladas. Así se proyecta una producción total de 65 millones de toneladas, un 45 por ciento menos entre campañas.

En ese sentido, para la soja se espera una cosecha de 21,5 millones de toneladas, un 49 por ciento menos que el período anterior. Respecto al maíz alcanzaría las 32 millones de toneladas, un 37 por ciento por debajo del ciclo 2021/22. Y sobre el trigo cayó a 11,5 millones de toneladas, la mitad de la campaña previa.

En una discriminación por sectores del país la Región Centro es la que se vio más perjudicada por esta situación climática. Este sector del país llegó a 40,7 millones de toneladas, un 52 por ciento de la campaña anterior. La Región Norte acumula una producción estimada de 8,9 millones de toneladas, un 17 por ciento respecto al año anterior. Y la Región Sur, 16,9 millones de toneladas, una caída del 19 por ciento.

El impacto en las comunas

En ese sentido las comunidades que están fuertemente arraigadas a la cadena de la producción están sintiendo las consecuencias. Una de ellas es Arteaga, en el departamento Caseros. Su presidente comunal, Julián Vignati, estimó en diálogo con Ecos365: “La colonia agropecuaria de Arteaga tiene unas 27 mil hectáreas, de las cuales unas 20 mil son netamente productivas. Si 10 mil de ellas se destinan a la soja y una cantidad similar para maíz, ingresarán unos 21 millones de dólares menos, divididos por 3 mil habitantes…”. “A eso hay que agregar que habrá unos 250 viajes menos en cosecha al puerto, lo cual se traduce en fletes. Y si hablo con la gomería antes tenían 3 o 4 servicios por día a un campo diferente, este año habrán ido en total unas 10 veces para mantener o cambiar alguna cubierta”, añadió.

Asimismo la industria en la localidad también está relacionada a esta cadena, ya que están vinculadas a la producción de maquinaria agrícola. “Algunas ya empezaron a recortar las horas extras y a duras penas están trabajando las ocho horas con una capacidad productiva del 70 por ciento”, contó y continuó: “Eso es menos ingresos para las familias y en el supermercado del pueblo antes había colas de hasta diez personas y ahora de dos, por ejemplo”.

Esta situación crítica además impacta en los números de la comuna en términos de recaudación. “Se empezó a sentir no solo en la tasa rural por hectárea, sino en la tasa de servicio. Siempre teníamos un porcentaje de cobrabilidad del 67 o 70 por ciento, hoy estamos en un 50 por ciento”.

Otra localidad, aunque ya vinculada a la actividad de los puertos es Timbúes, en el departamento San Lorenzo. En un año normal ingresan entre 3600 y 4000 camiones al puerto por día. En 2023 el pico marcó unos 1200 o 1300 por día. Incluso en meses como enero o febrero solo llegaron a ingresar al puerto unos 600 o 700 camiones.

El presidente comunal Antonio Fiorenza, explicó a Ecos365: “El principal ingreso del pueblo está dado por los camiones. A aquellos que ingresan al puerto nosotros le cobramos una tasa y con eso mantenemos los caminos en condiciones porque son de material consolidado”. “Recién ahora están ingresando camiones a un ritmo muy moderado, principalmente provenientes de la Región Norte. Si bien ahora estamos en alrededor del 50 por ciento es solamente este mes, ya en junio terminaría y volveríamos a un ingreso muy moderado, menos de un 30 por ciento de lo que entra en un año normal”, agregó.

“Con esta sequía se resiente mucho la economía del pueblo. Tenemos una comuna con una estructura muy grande, con servicios como el del centro de salud que es casi como un hospital regional, el servicio de colectivo o las obras. Y además muchos comercios que tienen sus ventas ligadas al consumo que hay en la comuna”, indicó Fiorenza. “Pero se siente hace rato porque si bien la sequía tiene su efecto en la cosecha, ya desde el año pasado se viene resintiendo por menor cantidad de ventas. Aquel productor que tiene algo de cereal lo retiene y a pesar de los estímulos como el del dólar soja tampoco la venta fue muy grande”, señaló.

“La verdad es que el panorama de este año es complicado, más teniendo en cuenta de que recién el año que viene se revertiría la cosecha gruesa. Pero tenemos una gran esperanza ahora con las lluvias, que está cambiando el tema climático, y se va a poder sembrar mucho trigo en las regiones núcleo. Se espera una gran cosecha de trigo, eso va a reactivar el movimiento de camiones y por consiguiente la actividad en la zona”.

Arteaga y Timbúes son solo dos ejemplos de una amplia zona de la provincia y el país que está sufriendo los efectos de la sequía.

Cómo influye en la comercialización de maquinarias agrícolas

La agroindustria también se ve afectada en uno de los tantos coletazos de la sequía. El presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Eduardo Borri, dijo: «Cerramos un 2022 positivo, superó prácticamente en un 10 por ciento las ventas del 2017, que había sido récord por lo menos de los últimos diez o veinte años. Entonces parado sobre esa base ya arrancamos este 2023 con muy baja cantidad de ventas, hay quienes hablan de una caída del 50 por ciento, otros del 80 por ciento». “Nuestro objetivo es pasar este período lo más rápido posible, que la sequía finalice y que volvamos a tener un 2024 similar a los años anteriores”, agregó.

En la misma línea se pronunció el vocal de la institución y representante santafesino, Enrique Bertini, en comunicación con Ecos365: “Las ventas de los fabricantes de maquinarias agrícolas y de repuestos están en su mínima expresión. Hoy todas las empresas nacionales están vendiendo por debajo del punto de equilibrio. Entonces estamos consumiendo los recursos que hemos podido guardar en el último tiempo. Y ahí está la problemática”. Asimismo explicó: “Hoy las inversiones se paralizaron tras cuatro años donde hubo apostó por incrementar los bienes de capital y se creció de 26 mil a 40 mil los puestos de trabajo. En Santa Fe tenemos alrededor del 40 por ciento de esos trabajadores”.

La merma en las ventas ya se evidenciaba en el cuarto trimestre de 2022, último registro hasta ahora publicado por el INDEC. El total de unidades vendidas nacionales e importadas de todos los segmentos de maquinaria registraban caídas interanuales. Las sembradoras exhibían la mayor disminución respecto a igual trimestre del año anterior, con 35 por ciento; los implementos, 32,6 por ciento; las cosechadoras, 14,6 por ciento; y los tractores muestran una caída en las unidades vendidas de 2,6 por ciento.

“En mi empresa, como en la mayoría, la caída fue brutal”, reveló Bertini e indicó: “Nosotros vendíamos entre cuatro y cinco máquinas por mes y hasta ahora vendimos cinco máquinas en seis meses”. “Esta baja desde el punto de vista estadístico es un número, pero desde el punto de vista real es gravísimo. Para una empresa una caída en ventas puede significar una merma en las horas de trabajo o consumir un respaldo económico, pero para una firma más chica que es proveedora de esa más grande puede significar el cierre. Hay muchos talleres de hasta diez personas que han bajado las persianas momentáneamente. Afortunadamente nosotros no tenemos ni suspensiones ni despidos, pero sí estamos estirando los pagos a los proveedores”, se lamentó.

“Desde la Cámara estamos pidiendo que en circunstancias como esta tengamos la posibilidad de identificar la maquinaria que es de origen nacional, o sea, que está compuesta mayoritariamente por mano de obra argentina. Este tipo de DNI nacional ya lo tiene Brasil desde hace 20 años y permitiría según la coyuntura del momento aplicar una cirugía específica y una ayuda financiera para ese sector en particular”, expresó. “Entonces de esa forma los recursos del Estado van direccionados al sector donde hace falta. A nosotros nos resulta imposible vender un producto nuestro en Brasil, pero aquí tenemos importadoras de productos brasileños a los que le estamos dando los mismos beneficios, con dinero argentino en un momento nuestro de vulnerabilidad, que sostiene la mano de obra brasileña”, remarcó.

“Conozco talleres de Cañada de Gómez, Las Parejas o Las Rosas y algunos chiquitos de Rosario, entre otras ciudades, que estaban trabajando a pleno y los pedidos primero disminuyeron y luego se cortaron. Algunos pudieron virar para aportar a Vaca Muerta, pero no todos pueden reconvertirse”, contó. “Entonces si no hay trabajo no hay consumo; se derrama la problemática para cualquier otro sector y en localidades pequeñas se siente en todo el pueblo”, concluyó.

Fuente: ECOS365

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