Venció en el clásico a Real Madrid por 3-1.

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Barcelona otra vez armó una fiesta en el Bernabéu – Dio vuelta el marcador tras empezar abajo con el gol de Benzema a los 22 segundos de juego. Alexis Sánchez, Xavi y Fábregas convirtieron para el equipo de Guardiola que con el triunfo alcanzó a los de Mourinho en lo más alto de la tabla, aunque con un partido más. Nadie, ni el más optimista hincha del Real Madrid esperaba que el derby español empezara así. Iban menos de treinta segundos cuando Víctor Valdés recibió la pelota y su despeje de primera le quedó a Di María, quien la metió en el área y tras una serie de rebotes, la pelota derivó en Benzema, que dentro del rectángulo menor la empujó al gol.

Sin apartarse de su libreto habitual, Barcelona pareció no inmutarse demasiado y a los seis minutos, una electrizante corrida de Messi, desde la derecha y hacia el medio, terminó en un zurdazo rasante que hizo lucir al 1 local, Iker Casillas. El clásico había empezado con todo.

Una nueva posibilidad de empatarlo tuvieron los de Guardiola en los pies de Xavi a los 22, pero su tiro libre desde el costado izquierdo fue bien rechazado por Casillas. Los de Mourinho, para nada renunciaban a atacar y dos minutos luego tuvieron la chance de poner el 2-0 en los pies de su estrella, Cristiano Ronaldo, a quien le había dejado la pelota servida en el borde del área Benzema. El tiro del portugués fue impreciso y se perdió lejos del poste izquierdo de Valdés. Bajo la lluvia, la carga de nerviosismo de cada acción de juego era enorme y esa intensidad se traducía a veces en alguna pierna puesta demasiado fuerte.

A los 29, Messi arrancó como sólo él puede hacerlo por el medio y cuando parecía que la perdía habilitó al chileno Aléxis Sánchez, que con un derechazo rasante hizo estéril el vuelo de Casillas y marcó el 1-1.

Pese al empate, el nerviosismo continuaba y en ese sentido no extrañó la amarilla que vio Dani Alves por dejar arriba su pie derecho para tocar a Xabi Alonso y la que recibió Messi, por hablar demás.

Pese al arranque furioso y prometedor, los primeros 45 se fueron sin demasiadas acciones de peligro y jugadas claras.

En los primeros minutos del complemento volvió el asedio del Madrid sobre la salida de los catalanes, el mismo que complicó a los de Guardiola en el inicio del juego. A partir de esa presión, Cristiano Ronaldo tuvo dos tiros libres cerca del área de Valdés. El primero dio en l barrera y el segundo encontró firme al arquero en su palo.

Cuando Barcelona logró salir un podo del juego asfixiante que proponían los hombres de Mourinho, con toques y movilidad, un rechazo de la defensa merengue le llegó a Xavi, que cerca de la media luna del área la agarró de aire y su tiro que iba cruzado se desvió en Marcelo y le cambió la dirección a Casillas, que desde el piso no pudo más que mirar el segundo gol del visitante.

Acusó el golpe el equipo local, que empezaba a ser víctima del juego culé. Pese a eso, tuvo una oportunidad inmejorable de empatar, cuando tras el rebote de un tiro de esquina Xabi Alonso volvió a meterla en el área y Crsitiano, dentro del área chica y sin marca, cabeceó desviado, cerca del palo derecho de Valdés.

Más allá del sobresalto, Barcelona proponía lo de siempre, pelota al ras del piso, buen pie y tranquilidad en el manejo y a los 20, radiografía de este estilo de juego, llegó el tercero. Messi tomó la pelota por derecha y veloz como siempre se lanzó hacia delante. Cuando Sergio Ramos salió a su encuentro, el rosarino la abrió para uno de sus socios predilectos, Dani Alves, que llegó al fondo y soltó un centro perfecto para que Cesc Fábregas, a la carrera y de cabeza estampó el 3-1.

Con Cristiano Ronaldo fuera de sintonía, el mejor madridista en ataque era Benzema, quien sobre los 30 se recostó en la izquierda, encaró hacia el medio y soltó el latigazo que buscaba el palo izquierdo de Valdés. El tiro, finalmente desviado, por muy poco no fue interceptado por Higuaín, que desde hace unos minutos estaba en el campo de juego.

No hubo tiempo para más del real Madrid. El juego de Iniesta, a esta altura del segundo tiempo, creció hasta convertirse en la figura de la cancha. Fintas, piques, cambios de ritmo, pases precisos, todo el repertorio culé se hacía carne en él. Un centro atrás suyo casi termina en el cuarto, que por lo visto en los últimos minutos no hubiera estado demás.

Con esta victoria clásica, Barcelona se marcha feliz a Japón, donde afrontará el Mundial de Clubes y alcanza en la cima de la liga española a su rival de siempre, con 37 puntos, aunque con un partido más.

El Santiago Bernabéu le sienta cada vez mejor al Barsa. Basta con recordar el 6-2 del 2 de mayo de 2009 y el 2-0 con el que dejó afuera al Real Madrid de la Copa de Campeones el 27 de abril de este 2011 que ya se va.

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