La Asociación Civil T21 cumplió 10 años de vida. Una década que no se mide solo en tiempo, sino en logros, en abrazos compartidos, en puertas que se fueron abriendo y en conciencias que, poco a poco, comenzaron a transformarse.
Nacida del impulso de un grupo de familias, T21 se convirtió en un faro en la región, acompañando a personas con Síndrome de Down y a sus familias, defendiendo derechos y, sobre todo, mostrando que la verdadera riqueza de una sociedad está en su diversidad. Con actividades, campañas de sensibilización y un trabajo constante y silencioso, la organización logró instalar la palabra inclusión en la agenda social.
El festejo de este 10º aniversario tuvo lugar en el Teatro Cervantes, donde un auditorio colmado celebró con emoción esta historia de compromiso. Porque en estos años T21 consiguió cambiar miradas, generar empatía y tejer redes de contención que dan fuerza y esperanza. Su recorrido recuerda que la inclusión no es un gesto aislado, sino un compromiso de todos los días. Y que, cuando la sociedad se abre, todos ganamos en humanidad.
Durante la ceremonia, Alejandra Díaz de Azevedo compartió un emotivo discurso:
“Cuando ya nadie sabe qué decirte, cuando ya pasó el efecto de la ‘bomba neutrónica’, cuando ya no nos preguntamos ‘por qué a mí’, nos damos cuenta que tuvimos un hijo. Un pequeño ser único e irrepetible que te roba el corazón con su primera sonrisa. No importa si son menos perfectos, su condición no los limita. Un día las T21 nos encontramos, nos llamamos, lloramos y decidimos poner en movimiento ese amor inmenso que sentimos por nuestros chicos. Es un amor rebelde, incansable y fuerte”.
También estuvo presente la intendenta de la ciudad, Natalia Sánchez, quien declaró a la ceremonia de interés municipal. Con visibles signos de emoción, expresó:
“T21 nos hace mejor como sociedad. Lograron cosas impresionantes en estos 10 años y van por más”.





