Los tres Cáffaro en la Liga Nacional

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Los tres hermanos Cáffaro, oriundos de Piamonte, Santa Fe, y con paso por el Club A. Trebolense de El Trébol (Francisco y Esteban) se preparan para compartir un capítulo único en el básquet argentino.

Por primera vez, Francisco, Agustín y Esteban competirán juntos en la máxima categoría, aunque defendiendo los colores de diferentes equipos. Nombres seguidos hace años y una unión representa mucho más que un hecho anecdótico; es la materialización de un sueño familiar que, según ellos mismos, parecía cada vez más lejano.

Francisco Cáffaro, con 24 años y 2.16 metros de altura, desembarca en Boca Juniors tras su destacada última temporada en la Liga ACB española con Básquet Girona. Su llegada al equipo Xeneize no es casualidad: formado en las universidades estadounidenses de Virginia y Santa Clara, Francisco llega con la expectativa de aportar solidez y presencia en la pintura. Además, es un integrante habitual de la Selección Argentina bajo la conducción de Pablo Prigioni, preparándose para la próxima Americup, lo que reafirma su posición como una pieza importante para el básquet nacional.

Por su parte, Agustín, el mayor de los hermanos con 30 años y 2.11 metros, regresa al país para reforzar Independiente de Oliva después de su paso por la Serie B de Italia con Latina Basket. Campeón con Argentina en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y subcampeón en el Mundial de China 2019, Agustín aporta experiencia y temperamento al equipo cordobés. Su incorporación es una muestra clara del ambicioso proyecto de Independiente, que busca consolidarse entre los protagonistas de la Liga Nacional. Hablamos con Agustín y resaltó la importancia de poder compartir esta etapa con sus hermanos: “Respecto a poder compartir con Esteban, obviamente uno no basa su decisión exclusivamente en eso, pero si ha sido una cosa más que suma en la balanza”.

Esteban, el menor del trío con 24 años y 2.02 metros, también seguirá en Independiente de Oliva, buscando ganarse un lugar en la rotación del equipo tras su último año en la Liga de Desarrollo. Con sus habilidades de alero y un progreso constante en su juego, espera aportar en esta nueva etapa junto a Agustín. Para el mayor, esta convivencia dentro de la misma plantilla y la competencia es un motivo de alegría personal y deportiva: “Compartir una gira, tomar mates, tener una charla y ese día a día que hace tiempo que no tenía con mi hermano, me da una alegría inmensa”.

La coincidencia de sus caminos no termina allí. La llegada de Francisco a Boca, club que es orgullo de la familia, también llenó de emoción a los hermanos. “Que Francisco haya decidido venir a Boca fue la frutilla del postre”, declaró Agustín. “Siempre tuve el sueño de poder compartir una cancha con ellos”, añadió Agus, quien llegó a perder esperanzas debido a los distintos rumbos que habían tomado sus carreras, especialmente cuando Francisco dio el salto al básquet europeo. Ahora, con la temporada en puerta y la posibilidad concreta de jugar al menos dos partidos juntos, el sueño familiar cobra vida en cada entrenamiento y partido.

Fuente: Basquet Plus – Edición: El Trébol Digital

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