POR CHACHO PRON – Significación del 15 de enero en la historia de El Trébol

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Por Ruben Adalberto Pron

El 15 de enero de 1890 llegó a la estación El Trébol el tren que inauguró el servicio ferroviario regular desde Cañada de Gómez.

El edificio de la estación todavía estaba en obras y se destacaba sola en medio de la llanura santafesina porque todavía no existían los tres loteos –Passo, El Trébol y Tais– que originaron la ciudad de hoy.

Un ejercicio de imaginación, ubicados por ejemplo en las vías a la altura de la curva del cementerio y mirando hacia el sur-sudeste, nos puede dar una idea de cómo era aquel paisaje casi desolado en el que no alcanzaban a verse desde ese punto los cascos de las tres estancias que ya existían en lo que después sería el distrito El Trébol: al noroeste Las Taperitas, al este San Andrés y al sur la estancia Victoria, más conocida como “La” Victoria, con un nombre que homenajeaba a la soberana británica como no podía

ser de otra manera teniendo en cuenta que sus primeros propietarios –Charles y Gerald Talbot– eran ingleses.

Cuando llegó aquel tren iniciático no fue precisamente la primera aparición de estos ruidosos caballos de hierro que echaban humo y arrastraban chatas repletas de herramientas, rieles y durmientes sobre las cuales llegaban hasta la punta de línea los obreros que tendían la vía.

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay testimonios de cuánto asombraba ese movimiento a los peones de las estancias de la zona y las dos o tres familias de colonos que ya habían llegado a lo que después fue el distrito El Trébol para empezar a labrar la tierra, realizar las primeras siembras y levantar la primera cosecha de trigo que se recogió a fines de 1889.

Los topógrafos del ferrocarril habían empezado a recorrer la zona en 1887 para calcular las nivelaciones que debían efectuarse para sortear los bajos y las obras en sí habían empezado tiempo después con cuadrillas que levantaban los terraplenes necesarios y construían las alcantarillas que permitían atravesar las cañadas.

Tal actividad debe haber representado un gran contraste con el tranquilo discurrir de las faenas rurales, acometidas a paso de caballo por esa comarca con muy pocos alambrados en el perímetro de las estancias y huellas de tropas y carruajes que comunicaban con otros parajes distantes.

El Trébol fue punta de línea

Hay que aclarar que el tren no “pasó” por El Trébol, como se cita erróneamente, sino que llegó a la estación local, y desde allí volvió a Cañada de Gómez.

Es que el ramal se fue habilitando por secciones, en el caso del tramo Las Rosas-El Trébol mediante un decreto nacional del 11 de enero que tuvo cumplimiento cuatro días después.

No hemos podido hallar todavía los documentos que certifiquen si al principio el servicio ferroviario fue diario, aunque es de presumir que la frecuencia pudo haber sido más espaciada debido a que la población preexistente al loteo de los pueblos y las chacras era muy escasa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tampoco podemos dar cuenta de los horarios que se cumplían, pero sí podemos afirmar que el movimiento en la traza era continuo y sostenido, ya que las obras seguían adelante en dirección noroeste atravesando la llanura hasta abandonar la provincia y adentrarse en Córdoba alcanzando

las localidades de San Francisco y El Tío, que era hasta estaba previsto prolongar el Ramal a Las Yerbas.

A la altura de esa estancia, que le dio nombre al ramal, se estableció la estación Sastre, y en camino la de la colonia Los Algarrobos, que se denominó Carlos Pellegrini, y la de San Jorge.

La sección El Trébol-Sastre se habilitó el 15 de abril de 1890.

El valor de una fecha

Una antigua fotografía en blanco y negro recreada a colores por mi padre, Alberto Pron, sobre un pizarrón de grandes dimensiones que durante años presidió la sala principal del Museo de la Ciudad, y supongo que estará guardado en algún depósito, aunque fue tomada ya entrado en siglo XX, nos da una idea de cómo pudo haber sido la llegada del tren aquel lejano 15 de enero de 1890 a la estación El Trébol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si volviendo a recurrir a la imaginación y advertimos que el edificio de la estación no estaba terminado y los vecinos y viajeros que aparecen en ella no pudieron haber sido tantos, la pintura ilustra sobre la significación del acontecimiento como culminación de un cúmulo de hechos anteriores y posteriores que conformaron el surgimiento de nuestra localidad.

Por eso el 15 de enero tiene para los trebolenses el valor de una fecha fundacional: sin la llegada del ferrocarril este lugar difícilmente hubiera visto nacer un pueblo, y por esa razón hemos sostenido y reivindicado el simbolismo de esa fecha, que tuvo su primer reconocimiento público en 1990, cuando se cumplía el centenario de aquel acontecimiento.

Lo hemos sostenido y fundamentado al punto tal que una iniciativa hecha llegar al Concejo Municipal resultó en la ordenanza Nº 1322 del 13 de mayo de 2021 que impone al ex predio ecológico el nombre de Parque Municipal 15 de Enero, una denominación justa en el lugar adecuado para recordar cómo y por qué hay podemos llamarnos ciudadanos de El Trébol.

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