La sequía se vuelve a hacer sentir en el campo: «Otro año productivo complejo»

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La sequía vuelve a transformarse en un grave problema para el campo argentino, y que puede repercutir en los ingresos del Estado como consecuencia de una menor producción.

Los pronósticos atmosféricos han confirmado que el fenómeno climatológico denominado “Niña”, que determina bajas precipitaciones en la pampa húmeda, se ha extendido por tercer año consecutivo.

En plena etapa de definiciones para la futura campaña de cultivos de verano, las proyecciones plantean un escenario de menor siembra en maíz, que se suma a la caída de hectáreas implantadas en trigo. A todo esto los cereales mencionados enfrentan aumento de costos, problemas para acceder a insumos, como fertilizantes, e intervención del Gobierno en la comercialización.

“Se consolida el indicador oceánico atmosférico de enfriamiento del Pacífico, con una Niña al inicio de esta primavera. Hace tres años estamos en una situación de sequía en todo el sudeste de Sudamérica, la cual en determinadas áreas de la cuenca del Río de la Plata, sobre todo en la del Paraná, son un factor que favorece esta situación de fuego que se registra por estas semanas”, dijo Pablo Mercuri, Director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA.

Sin precipitaciones

Actualmente la falta de lluvias impacta de lleno en el desarrollo de la actividad agrícola en la zona núcleo, el corazón productivo de la Argentina, compuesta por el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el norte de Buenos Aires. Según los últimos datos de la Bolsa de Comercio de Rosario al pasado 17 de agosto, el 40% de la mencionada zona se encuentra bajo condición de sequía y el resto con escasez hídrica. “Solamente un acotado sector en la provincia de Buenos Aires presenta humedad regular”, explicaron los especialistas de la entidad.

En el informe se señaló que las regiones más afectadas por la falta de lluvias invernales son el extremo sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires dónde ya hace tres meses que no hay lluvias de importancia y con una buena parte los acumulados que no superaran los 5 milímetros. Desde Pergamino y Colón comentan que la última lluvia importante fue la que se registró el pasado 25 de mayo.

“Lamentablemente, los pronósticos de corto plazo no prevén una mejoría para los próximos quince días. En Córdoba se requieren entre 100 y 120 milímetros para lograr condiciones óptimas de humedad en el perfil del suelo, en el resto de la región entre 80 y 100 milímetros cuando falta menos de 20 días para comenzar la siembra maicera”, agregó el relevamiento de la BCR.

Mientras tanto, en el centro y este de Buenos Aires las reservas hídricas continúan mejorando, ya que es un sector que viene recibiendo lluvias recurrentes desde julio y donde volvió a llover en los últimos días entre 15 a 30 milímetros.

Trigo y maíz

Esta notoria ausencia de precipitaciones afecta el desarrollo de la actual campaña agrícola. Se ha registrado un fuerte recorte en la siembra de trigo de la campaña 2022/2023. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires la implantación alcanzó los 6,1 millones de hectáreas, una merma respecto al ciclo anterior del 9%, cediendo 600.000 hectáreas. Además, la entidad proyectó el área de maíz en 7,5 millones de hectáreas, contra los 7,7 millones del ciclo anterior.

En relación al trigo, la Bolsa de Comercio de Rosario señaló que los cuadros regulares y malos bajaron de un 35 a un 25% en la zona núcleo, por los efectos de algunas precipitaciones. Ahora en aquellos lugares donde no se registraron lluvias la situación es crítica, con un 48% de los cuadros que se encuentran en condiciones malas a regulares.

“Hay que remontarse 60 años atrás para encontrar un otoño-invierno similar”, dijeron desde la Sociedad Rural de Rosario, y sus integrantes advirtieron que el impacto de esta situación “es brutal ya que se han dejado de sembrar un millón de hectáreas de trigo, y os cereales sembrados resisten, pero presentan pocos y débiles macollos, afectados por la sequía y consecutivas heladas”. También señalaron que en el sur de Santa Fe se sembró solamente el 40% de las legumbres invernales proyectadas, así como de las pasturas y verdeos de la temporada.

Por otro lado, la entidad rosarina sostuvo que una vez más “la producción agropecuaria debe sortear un año productivo complejo; a la inestabilidad económica se suma el mal clima. El campo como sector es arraigo, es el motor económico que moviliza cuantas otras actividades, fuente de divisas y por lo tanto forma parte de la solución a los problemas que nuestro país está padeciendo”. Frente a este panorama, se reclamó al Gobierno “reglas claras y previsibilidad para seguir produciendo y exportando, así como la eliminación de cepos y cupos que distorsionan las actividades, sus planificaciones y resultados finales”.

Impacto en la economía

Como ha sucedido en años anteriores una menor producción por la ausencia de lluvias provoca problemas a la marcha de la economía. La sequía impacta negativamente en muchas economías de pueblos y ciudades del interior, porque hay una afectación en la estructura del negocio agropecuario.

Salvador Di Stefano, analista de negocios, proyectó para el próximo año una caída del PBI de un 3%, que implica “menos recaudación tributaria, y más ajuste fiscal”. Y agregó: “La sequía que tenemos por delante no está descontada por ningún analista económico. Vamos a un escenario de menos ingreso de dólares por exportaciones de cereales y oleaginosas, esto va a presionar a la suba el tipo de cambio. Las reservas serán muy escasas. El pronóstico del dólar a $ 400 a fin de año se viene fortaleciendo”.

El especialista, al momento de proyectar los indicadores para los próximos meses, no descartó atravesar momentos similares al 2018, donde el efecto de la sequía complicó la economía del gobierno de Mauricio Macri.

“Llevamos 3 años de sequía, el año 2023 pinta bastante parecido al año 2018 en materia de exportaciones, pero es el inverso al año 2019. En el año 2019 los productores se apuraron a liquidar porque venía un gobierno que subiría las retenciones. En esta oportunidad los productores van a demorar las liquidaciones porque podría llegar un gobierno que baje las retenciones o bien achique la brecha entre el dólar comercial y los alternativos”, concluyó Salvador Di Stefano.

Fuente: Infobae.com.ar

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