Coronavirus – Más respeto, más coherencia y menos miedo – Por Francisco Díaz de Azevedo

Por Francisco Díaz de Azevedo

En los incontables días de cuarentena obligatoria, las cosas han cambiado a medida que las noticias de cada rincón del mundo fueron llegando a nuestros oídos.

Me han escuchado hablar de sentido común, de empatía y de tomar decisiones pensando en las consecuencias. Bueno, también hablaré hoy de tener respeto, pero nunca, nunca en la vida, tener miedo.

El Departamento San Martín sigue soportando estoicamente al enemigo, diminuto, dañino, invisible y a veces idealizado. La ciudad de El Trébol no tiene casos de Covid positivo y la región tampoco y todo responde  a muchos factores: La cuarentena de las primeras semanas y la responsabilidad de la sociedad. “Unos pocos hacen las cosas mal”, dijo el Intendente y tiene razón. El Trébol tiene una característica de distanciamiento social natural. No vivimos apilados como en la Villa 31, no somos Buenos Aires, pero tampoco somos Rosario, que aplanó magníficamente la curva de contagios.  Eso habla muy a nuestro favor.

Igual, a veces la población se aterra, tiene miedo y se angustia. Y la empatía a veces no llega desde donde tiene que llegar.

Horas atrás, surgió un caso en Villa Ocampo, una ciudad pequeña de 25.000 habitantes. La preocupación se adueñó de nuestras redes sociales y surgió nuevamente el miedo. Sin embargo, al mirar un poquito para atrás, veo a Las Rosas, San Genaro y María Juana con un caso de Covid 19 positivo. Ciudades cercanas a El Trébol, no como Villa Ocampo.

Los argentinos a veces somos apocalípticos. Nos encantan las frases “Y lo que se va a venir”, “Ahora revienta todo” o “Lo peor no pasó”, entre otras. Me acuerdo, que para los trebolenses, Las Rosas iba a a tener 100 casos a las 24 hs. del caso positivo detectado del mes pasado. Porque nos encanta eso de infundir al miedo. Que pasó? NADA. La ciudadanía se portó con responsabilidad y las autoridades aún mejor. Aislaron el caso y también en María Juana y San Genaro. Y quedó en UNO SOLO.

No hubo miedo, hubo acción. Hubo respeto. Y Las Rosas, María Juana y San Genaro volvieron a la “normalidad” de estos días. Bah, o lo que se puede llamar normalidad.

Entiendo a quienes nos gobiernan, que deben ser precavidos con las medidas, igual, déjenme opinar distinto en algunos temas, sin agravios. Sólo opinamos.

Soy repetitivo con el tema del deporte, porque el deporte ayuda al cuerpo y a la cabeza. Hay deportes como el tenis y el golf, que se practican en solitario, con distancias preventivas de al menos 25 metros, que se podrían retomar. Hay disciplinas de gimnasio que podrían hacerse con distancias prudenciales. Hay, hay y hay.

Claro, me dirán que los periodistas nos las sabemos todas. No. No es así. Pero si pierdo el derecho a opinar, por más que al opinar reciba agravios, más vale me dedico a otra cosa.

Podríamos caminar, correr y andar en bicicleta en lugares como el Circuito San Pablo, el Club de Polo Las Rosas, el predio de Trebolense y el predio de El Expreso. Pero dicen que no porque alguno se pondría a jugar al fútbol o se juntarían a tomar mates. Bueno, busquemos una solución. Hay profesores, que los clubes siguen pagándoles el sueldo, que de muy buena gana irían a controlar las actividades. Sólo hay que poner empatía, ingenio y ganas.

A qué me refiero? A que no se puede vivir eternamente con miedo y confinado. A que si somos responsables y respetamos al enemigo, podemos vivir dentro de una normalidad de los tiempos de pandemia. A que podemos, cuidándonos, poner atención también en otras cosas que no sean el Covid 19, porque ya estamos todos hasta la coronilla del tema.

Porque en el país pasan otras cosas, aparte del Covid 19. No sabían?

Con esto, no estoy diciendo que hagamos cualquier cosa. Hagamos acciones con inteligencia. Si vamos a un lugar donde hay gente, usemos el barbijo. Pero si vamos solos en el auto, no hace falta usarlo porque lo que respirás no es aire puro. El barbijo sirve para que cuides del prójimo si está cerca y para que el prójimo te cuide usándolo. Si caminas sólo en el patio de tu casa, por ejemplo, no es necesario usarlo. En el súper, sí.

Por qué no podemos salir a correr o a andar en bicicleta como deporte? Pues, sinceramente no lo sé. No sé el porqué de esa medida. Hacer “running” o “cycling” con distanciamiento social no debería afectar a tu salud ni aumentar el riesgo de contraer el virus. Todo lo contrario.

Porque no liberar los horarios de caminata en lugar de tener que ir después de las 18 hs las personas entre 15 y 65 años? El horario de 8 a 10 es laboral. Y después de las 18 hs. hace frío. No me agarraré coronavirus, pero quizás sí una neumonía. Dejemos caminar a la gente a la siesta en invierno, El sol y la temperatura son agradables en ese horario.

Respetemos el virus en el campo de batalla, pero cuando tengamos la posibilidad de fortificar nuestras defensas, hagámoslo!

Y una cosa más. Puede que un día llegue el virus a la ciudad. Es muy probable. Ese día actuemos con respecto, no con miedo. Seguro nuestra gente de salud trabajará en aislarlo y prevenir nuevos contagios. Ya pasó en las ciudades mencionadas con anterioridad en este artículo. Nosotros también tenemos la capacidad de hacerlo.

No podemos vivir aterrados mientras dure la pandemia. No podemos transitar esta etapa de nuestras vidas con temor.

Hay que respetar la situación sin dejarnos invadir por el miedo. Entonces, la mitad de la lucha estará ganada, hasta que llegue la vacuna.