ELECCIONES – Los que ganaron, los que perdieron, los que parecen, los que son y lo que vendrá… o vendría – Por Francisco Díaz de Azevedo

Por Francisco Díaz de Azevedo

En un día atípico, en el que cada ciudadano prendió el velador de la «mesita de luz»  y no se encendió.

En un día en el que cuando uno asomó la nariz afuera se encontró con el golpe gélido de un invierno duro de llegar, que fue directo a la tibia con la brisa helada y el manto de humedad.

Con las primeras mesas abiertas a oscuras, la llovizna hiriente y el olor de la torta frita, así comenzó la mañana de elecciones en la ciudad.

Cada uno fue a votar como quien no quiere la cosa y así se sucedió el día, entre encuentros familiares y poca política. Se habló más del asado o los ravioles que de los candidatos.

Y ni hablar de los que tuvimos suerte y almorzamos con bombones llamados hijos, entre risas y charlas. Porque el día del padre es el día del padre. No me lo refuten. A mi me encanta serlo y si no lo sos aún, deseo que lo seas pronto. Nada vale más la pena en el mundo.  Este domingo era el día del padre… porqué había que votar???… pero bueh… ponele…

Así de rara fue la jornada, incluso hasta las 18 hs. Uno se preguntaba si alguien había ido a votar porque en las mesas no había cola y en los cuartos oscuros había más boxes que gente.

Los ecos del día anterior de la pálida Selección Nacional en una Copa América famélica hicieron el resto. Hasta que llegó … el resto: Votar.

El escrutinio fue como las cataratas del Iguazú de un llovedor mes de junio. Un aluvión de sufragios y resultados con números dispares y mesas en las que ganaban unos y otros.

Por un lado los que votaban al pibe de noble oficio de panadero y que dio la sorpresa en las PASO con el hombre del oficialismo que patea calles atendiendo a la gente de aquí y de allá.

Del otro lado, el joven de la UCR que supo hacer tambalear al intendente hace dos años y que arrasó con todo hace 4, sumando más de 4000 sufragios, junto a la de oficio contadora que se sumaba a la política con un puñado de muy buenas intenciones para sembrar en el recinto.

Mas atrás quedaban una joven inexperta en el arte de la política que se sumó a edificar una carrera y que salió muy bien parada de la apuesta y un concejal del Frente Progresista que encerrado en los ancestros de su partido SI no supo abrir caminos para crecer fuera de su territorio.

De este lado, los que votamos. Que miramos todo. Como ciudadanos. Que no nos olvidamos de nada. O casi nada. Los que sabemos de sumar y no entendemos eso de restar. Los que estamos golpeados por las tarifas, los que nos arde la corrupción, los que anhelamos casi como utopía un país mejor. Aunque el político no lo entienda, los ciudadanos comunes PENSAMOS ASI.

Y los resultados fueron dignos de una final de Champions, con definición en tiempo extra y con suspenso hasta el último momento.

La dupla Mansilla – Bonelli ganó la elección y edificó un 3 a 3 de dos o más años sumando 2766 sufragios, contra los 2576 de sus oponentes De Lorenzi – Antonelli.

Cristian López logró 855 votos y uno, con el diario del lunes, analiza lo que fue separar fuerzas dentro de un Frente que estaba construido como potencia por unidad misma y que, por falta de unión, terminó repartiendo sufragios sin sumar. Vaya paradoja. Perdieron unos y otros. Ganó el oficialismo.

Finalmente Nadia Doria, que sin aparato, sin poder económico y sin experiencia logró dignísimos 649 sufragios. Pocos? No sé. Genuinos? Si! Una nueva fuerza? Vaya uno a saber.

Lo cierto es que desde el 10 de diciembre regirá una igualdad en el Concejo que sólo se mantenía por los proyectos en común entre Almada y un Marcelo Racca en la Presidencia del HCM.

Será por dos años. Y después se verá. Si hay nuevas propuestas. Si hay nuevos nombres. Si hay nuevos candidatos. No sé, que se yo… se verá… con un poco de improvisación. Como todo en este país.