Piden por el esclarecimiento del crimen de la estancia Los Robles

El martes 16 de octubre se reabre la esperanza para una familia de Los Cardos, de que el expediente judicial por el crimen no esclarecido de Claudio Eduardo Tramannoni tome nuevo impulso. La reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia provincial de pasar al nuevo sistema penal las viejas causas judiciales que no fueron archivadas, mantiene viva la ilusión de que el caso sea resuelto de una vez por todas. Mientras tanto, Alan Tramannoni, el mayor de los hijos de la víctima se mostró preocupado ante el paso del tiempo y la falta de iniciativa en la profundización de la pesquisa, que llegó a tener media docena de detenidos, algunos reconocidos en sede judicial, los cuales fueron beneficiados con falta de mérito.

El voluminosos expediente, que cuenta con más de 20 cuerpos, se encuentra varado en el sistema residual desde hace más de un año y según fuentes tribunalicias, deberá regresar la semana próxima a los Tribunales de San Jorge, donde ya no será impulsado por un juez de Instrucción, sino por un fiscal del Ministerio Público de la Acusación, que en ese caso sería el Dr. Carlos Zoppegni.

El caso “tuvo procesados”, pero actualmente “no hay nadie detenido”, resumió Alan, que a los 19 años debió abandonar sus estudios y asumir responsabilidades, en medio de un proceso traumático como lo es la muerte de un familiar en un hecho violento. El joven, que hoy tiene 25 años, es querellante en representación de su familia, que completan su mamá Sonia Fabbietti y su hermano Ulises Joel, de 22 años. “Juntos pudimos salir adelante” y “lo que nos queda hoy es que se haga justicia”, dice Alan, que pide a las autoridades “una definición sobre qué van a hacer con la causa para que los abogados puedan actuar”.

 

El encargado

Claudio Tramannoni tenía 47 años y llevaba 13 trabajando en la estancia Los Robles, donde se desempeñaba como encargado, hasta que el viernes 22 de junio de 2012 fue asesinado de un disparo por la espalda que le perforó el corazón. La tragedia se produjo en medio de un robo tipo “comando”, cometido por siete hombres armados (cinco vestidos de policía y dos de traje que se hicieron pasar por inspectores de Afip).

El desenlace fatal ocurrió pasado el mediodía, cerca de la una de la tarde de aquel viernes, cuando los maleantes se cruzaron con Tramannoni, que llegó al casco de la estancia en una camioneta Toyota Hillux gris en el momento en que los delincuentes emprendían la huida en tres autos que luego fueron identificados en la causa -un VW Cross Fox, un Renault Megane y un VW Polo-. Las cámaras de seguridad de una planta de acopio de cereales que está en las inmediaciones del establecimiento, registró el paso de los tres vehículos previo al golpe y la salida de los mismos junto con la camioneta perteneciente a la firma, que luego apareció abandonada sobre la Ruta Nº 13, pasando Los Cardos y en dirección a la ciudad de Las Rosas.

El botín

En cuanto al supuesto botín, los propietarios del establecimiento agrícola denunciaron el faltante de dos armas de fuego -una fue recuperada en un allanamiento-; dinero en efectivo ($ 21.000 y U$S 2.600); y un teléfono móvil de la marca IPhone perteneciente al hijo de la dueña de la estancia, que quedó maniatado en su oficina.

A partir de entonces se inició una minuciosa investigación policial, a cargo de la Unidad Regional XVIII del departamento San Martín. Al poco tiempo, aquellas imágenes de video que captaron el convoy de autos utilizados para dar el golpe, fueron la clave para llegar a los presuntos autores, que en dos etapas fueron detenidos, e incluso algunos de ellos hasta fueron procesados con prisión preventiva.

Luego la investigación entró en una etapa de desaciertos jurídicos, que según revelaron fuentes cercanas al caso, hacen “inentendibles” algunas resoluciones que condujeron a dictar falta de mérito a los acusados.

 

La investigación

Pasaron dos meses y medio desde el asesinato de Claudio Tramannoni, hasta que la policía obtuvo los primeros resultados. Primero apresó a un ex policía de Granadero Baigorria, llamado Miguel Ángel N., quien en su poder tenía una de las dos armas denunciadas como robadas en la estancia. Como consecuencia, hubo más allanamientos en Rosario, los que permitieron atrapar a un segundo sospechoso, en este caso, con el consecuente secuestro del celular de la víctima del robo y de dos autos presuntamente utilizados por la banda. Hubo otras dos detenciones y al mes siguiente el juez de instrucción de San Jorge, Néstor Troncoso -actualmente jubilado-, resolvió la situación procesal.

El 24 de octubre Troncoso dictó el procesamiento con prisión preventiva para tres personas: Cristian Jesús R., el ex policía Miguel Ángel N. y el buchón de El Trébol, Rodolfo Antonio P. Los primeros fueron considerados probables coautores del delito de “homicidio criminis causae”; mientras que al último le atribuyeron el rol de “partícipe principal”.

En octubre, hubo más allanamientos en Pergamino, Granadero Baigorria, Rosario y Capitán Bermúdez y nuevas detenciones: José Luis S., Sergio Antonio B. y Matías Nicolás S. Además, fueron llevados a indagatoria Alejandro Maximiliano E. y Carlos Segundo M.

El 6 de diciembre de 2013 la Justicia de San Jorge dictó el sobreseimiento definitivo para tres de los acusados que estaban con falta de mérito (Cristian Jesús R., Rodolfo Antonio P. y Maximiliano E.). La medida fue apelada por la querella y luego revocada ante la Cámara de Apelación Penal. Sin embargo desde entonces no se produjeron avances en la investigación que desde el 10 de febrero de 2014 quedó atrapada en el sistema residual.

 

Un giro en la vida

Alan Tramannoni tenía 19 años cuando le mataron el padre. Desde ese momento, “la vida hizo un giro completo”, cuenta. “Yo estaba estudiando Ingeniería Mecánica en Rosario y me iba bien”, sin embargo “me tuve que volver para ayudar a mi hermano y a mi mamá”. “Yo tenía planeada otra vida, esto fue un cachetazo y cambió todo”.

“Tuve que madurar de golpe”, cuenta Alan, que en la actualidad, junto con su hermano Ulises tienen un taller donde fabrican aberturas de aluminio. El joven de 25 años recuerda que por ejemplo, se tuvo que hacer cargo de un camión que era de su madre, pero “lo atendía mi papá”; y “tuve que hablar con abogados y contadores”.

También recuerda con cierta ingratitud al empleador de su padre, que “hacía 13 años que trabajaba en la empresa y era la mano derecha de la dueña. Sin embargo a los tres meses nos cortaron la mutual, y hasta que cobramos el seguro de mi papá pasamos hambre. No hubo colaboración”, dijo.

Desde ese momento “me tuve que hacer cargo” de las tareas que realizaba su padre. “Fue una mochila que cayó sobre mí, sin embargo pudimos salir adelante y lo que nos queda hoy es hacer justicia”, cerró.

Fuente: El Litoral