Bergoglio y la Presidente juntos

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Tras dos horas y media, finalizó el almuerzo entre Francisco y Cristina – El Sumo Pontífice recibió a la Presidenta en su residencia de Santa Marta. Antes, hubo intercambio de regalos y bromas sobre el esguince de Cristina. Tras más de dos horas de reunión, finalizó el encuentro entre la Presidenta argentina y el Sumo Pontífice.

El almuerzo tuvo lugar en la residencia del Papa, en Santa Marta.

Francisco la acompañó hasta la puerta de la Casa, así como la había recibido al ingreso. «Cordial, distendido, familiar»; fueron los adjetivos usados
por la delegación argentina para describir el encuentro el Papa y la presidenta, según consignó la agencia internacional ANSA.

Jorge Bergoglio la recibió en la Casa de Santa Marta como un dueño de casa, presentándole también a la joven de la recepción y actuando con atención debido al esguince que sufrió Cristina Fernández antes del encuentro con el Papa.

Antes del almuerzo, Cristina le entregó varios regalos al Papa. Y el Pontífice le obsequió rosarios a toda la delegación argentina. Siempre según refirieron argentinos presentes en la reunión, Cristina Fernández le dio de regalo al Papa un termo, un libro sobre el bicentenario de la Argentina y una pintura de Santa Rosa de Lima.

La presidenta de Argentina llegó atrasada y cojeando al encuentro en el Vaticano tras haber sufrido anoche un esguince en su tobillo izquierdo. La mandataria lució de negro, color que se replicó en la bota que le pusieron en un hospital de Roma para inmovilizarle el tobillo.

Ella misma explicó a los periodistas que había llegado tarde al almuerzo con el papa debido al percance. La Unidad Médica Presidencial emitió un comunicado en el que señaló que la presidenta sufrió la noche del domingo una torsión del tobillo izquierdo mientras caminaba por su habitación.

Más tarde, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, sostuvo que la visita presidencial «tuvo el objetivo de presentar al Santo Padre el saludo, el augurio y los sentimientos de afecto del pueblo argentino en ocasión del primer año de pontificado», según reportaron agencias internacionales.
Esta fue la segunda audiencia privada que el Papa le concedió a la Presidenta desde que hace un año fue ungido como titular de la Iglesia Católica, a lo que se suma el saludo y breve encuentro que mantuvieron en julio en Río de Janeiro, cuando coincidieron en la Jornada Mundial de la Juventud.

La jefa de Estado llegó retrasada a la audiencia y, al descender del automóvil oficial con manifiestas dificultades para caminar por la férula, explicó ella misma a los periodistas que había sufrido un esguince anoche en la habitación que ocupa en el hotel de Roma.

«íQué mala pata!», fue lo primero que le expresó el Sumo Pontífice al recibirla en la sede de Santa Marta, pero la Presidenta entre risas le respondió «no, no, no» y aclaró que se trataba de «un esguince de primer grado». Luego, cuando le presentó al Papa a los integrantes de la delegación nacional que la acompañó al Vaticano, aclaró que Marcelo Ballesteros, jefe de la Unidad Médica Presidencial, fue «el médico responsable de atender el percance».

Fuete: Clarin.com

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