Mientras asumían, el hombre fue a la sede del gobierno y comenzó a disparar.

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Un desocupado intentó atacar a balazos a los ministros italianos – Dos policías y una mujer embarazada fueron heridos. Culpó a la clase política por su situación. El nuevo gobierno italiano tuvo ayer una inauguración sangrienta: mientras los 21 ministros juraban en el Palacio del Quirinal ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano, a un kilómetro de distancia, en el corazón del centro histórico de Roma, «un hombre desesperado, no un loco», según dijo el magistrado que lo interrogó, caminó hacia el portón del Palacio Chigi, sede del gobierno, y disparó seis balazos contra dos carabineros cuando intentaron detenerlo cerca de la entrada.

«Quería disparar a los ministros, a los políticos, ellos son los culpables de todo», dijo Luigi Preiti, de 46 años, calabrés desocupado y separado de su mujer, al magistrado.

La balacera en medio de una multitud de miles de personas que paseaban el domingo y esperaban la llegada de los ministros que estaban por arribar en auto y caminando a Palacio Chigi para el primer gabinete ministerial, causó corridas por las calles del centro romano, mujeres y hombres que gritaban y lloraban de miedo, decenas de patrulleros, motos y camiones policiales que bloqueaban las arterias principales.

El que parecía ser un clima casi festivo cambió de golpe a una tensión dramática. Los dos carabineros heridos quedaron tirados en el suelo, mientras otros corrían al atacante que les pedía: «Mátenme, mátenme!». En cambio lo tiraron al suelo y se lastimó levemente la cabeza. La pistola Beretta 7,65 (el arma favorita de James Bond), que había comprado clandestinamente hace cuatro años, quedó en el suelo a su lado.

Primero se dijo, en medio de la enorme confusión, que Preiti, que fue llevado a un hospital, era «un desequilibrado». Su hermano, desde Rosarno Calabró, donde habita la familia, dijo que no era un loco, pero que tenía problemas por la falta de trabajo y la separación de su familia.

Tras los disparos, filmados y fotografiados por los periodistas que esperaban a los ministros, los responsables de seguridad pensaron que era probable que se tratara de un ataque terrorista.

«El Papa!», gritó alguno. Eran las 11.45 (cinco horas menos en la Argentina) y el pontífice argentino estaba a cuatro kilómetros de Palazzo Chigi, en la plaza de San Pedro en el Vaticano, presidiendo una larga ceremonia en la que confirmó a decenas de miles de chicos venidos de todo el mundo.

Al mediodía Francisco hizo el rezo tradicional de los domingos, ante más de cien mil personas, mientras llegaban cientos de policías a reforzar la seguridad. Todo se desarrollo con normalidad en el Vaticano.

Además de los dos carabineros, los balazos que disparó Preiti rozaron también a una mujer embarazada que paseaba con su marido y un hijo, que fue llevada a un hospital y está bien.

El suboficial del arma de Carabineros (un cuerpo de policía militar), Giuseppe Giangrande, de 50 años, es el herido más grave. El atacante tiró a matar desde una distancia muy cercana. Le disparó dos veces en el cuello porque Giangrande llevaba un chaleco de protección antibalas.

Un proyectil pegó contra la cervical del carabinero y bajó por la columna vertebral. Durante tres horas lo operaron en el Policlínico y se teme que pueda quedar paralizado.

Preite tiró a las piernas del otro carabinero, Francesco Negri, de 30 años, que también vestía el chaleco antibalas, y lo hirió de gravedad pero su vida no está en peligro.

El ministro del Interior, Angelino Alfano, dio su primera conferencia anunciando que según el atacante había querido suicidarse, pero se quedó sin balas. En realidad Preite no pudo recargar la pistola de James Bond, porque en los bolsillos llevaba otros 50 proyectiles.

Alfano, jefe del partido de Silvio Berlusconi, habló de «un acto aislado». Unos 10 casquillos estaban desperdigados en la plaza cerca del palacio, que alberga las oficinas del primer ministro y otros funcionarios del gobierno.

El fiscal de Roma, Pierfilippo Laviani, habló de «un hombre lleno de problemas que perdió su trabajo, que perdió todo, y que tuvo que regresar a vivir» a casa de sus padres en Calabria.

El magistrado dijo que el hombre está acusado de doble intento de homicidio. «Dijo que como no había encontrado a los políticos disparó contra los carabineros. Reconoció todos los hechos y aseguró que había actuado solo. Hace 20 días que decidió cometer un gesto criminal espectacular en la sede del gobierno», agregó.

El responsable de seguridad de Roma de la policía, Fulvio Rocca, anunció que se redoblaban las medidas de seguridad en la zona más sensible de Roma, donde se encuentran las sedes del Parlamento y del gobierno para evitar nuevos espisodios.

Fuente: clarin.com

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