En un conmovedor quinto punto, Charly consiguió la hazaña.

Lo más leido

El corazón de Berlocq puso a Argentina en semis – venció en cuatro sets a Simon, número 13 del mundo. El triunfo selló el 3-2 ante Francia, que era clara favorita antes del comienzo de la serie. Carlos Berlocq logró el gran impacto ante Gilles Simon, número 13 del mundo, en el choque decisivo por los cuartos de final de la Copa Davis. La victoria por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4 le dio a Argentina una clasificación con sabor a hazaña por 3-2 ante Francia, una de las grandes potencias de la Copa Davis, y el pasaporte para enfrentar en setiembre en semifinales a República Checa, en medio de un clima de locura en el estadio Mary Terán de Weiss.

Simon tuvo un comienzo furioso del partido, como para desbaratar las dudas que habían surgido a partir de su baja actuación del viernes ante Mónaco y el flojo historial en Copa Davis. Le quebró a Berlocq en el primer game y estuvo cerca en el tercero. Pero en el cuarto, con muchos errores, resignó su servicio. Ahí el público encontró el combustible que necesitaba para rearmar la fiesta. Y Charly, la tranquilidad necesaria.

El argentino buscó ser agresivo como receta ante un rival teóricamente superior. Con pelotas profundas y con peso sobre el revés de Simon. No la pasó muy bien cuando subió a la red, pero tampoco le permitió atacar con comodidad al francés, impreciso en muchos momentos. Y en la instancia de cierre del set, tal como había ocurrido el viernes en el choque ante Mónaco, Simon mostró algunas dudas que le costaron caro. Charly, mucho más decidido, le quebró en el décimo game y se quedó con el primer parcial. El gran logro se acercaba.

El comienzo del segundo set fue similar al que había tenido el partido. Simon impuso las condiciones y le quebró enseguida a Berlocq. Otra vez el argentino se mantuvo enfocado y agresivo, consciente de que el francés podía volver a caer en la irregularidad. Y esa lucha dio sus frutos en el octavo game, cuando la constante presión sobre el revés del rival le permitió a Charly definir con una volea cómoda para quebrar y equilibrar el marcador. El partido se puso aún más caliente en el noveno juego, cuando Simon quebró luego de un fallo discutido. Los silbidos empezaron a bajar desde la tribuna y el estadio pasó a ser una caldera. El francés sucumbió en medio de ese clima y cedió de nuevo su saque cuando estaba para cerrar el set. Pero Berlocq otra vez no pudo ganar con su servicio y ahora sí no hubo indulto. Estaban set iguales.

La inestabilidad de ambos con el saque siguió en el comienzo del tercer set, poblado de errores. Los nervios eran un factor ineludible para los dos. Desde el 4-3 a favor de Simon en el segundo set hasta el 3-2 para Berlocq en el tercero hubo diez games con cuatro quiebres de saque para cada uno. Y en el cierre, Charly volvió a ser el más ajustado dentro de la extrema tensión del choque. Con paciencia -toda la posible para la circunstancia-, complicó a Simon y le quebró en el décimo juego. La clasificación quedaba a sólo un set. Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Ya en el cuarto set, la lógica se había escapado definitivamente de un Mary Terán de Weiss que vibraba -literalmente- en medio de los saltos de los hinchas. Las diferencias de ranking y técnica se esfumaron del todo y con el quiebre en el sexto game, en medio de un festival de drops de Berlocq, se sacó el pasaporte a la locura. No pudo cerrarlo Charly en los tres primeros match points con el saque de Simon. Y la angustia se transformó en histeria cuando Simon dio señales muy concretas de vida en el noveno game. Berlocq perdió el juego de saque que le hubiera dado el partido y todo otra vez estaba en duda. Y ahí el francés mostró otra vez todas tus ataduras. En el sexto match point, llegó la sentencia cuando la derecha cruzada de Simon se fue afuera. Era el tiempo de la gran alegría. De las incomparables sensaciones que genera la Copa Davis. Y de la alegría incontenible de todos. Argentina y su corazón estaban en semifinales.

Fuente: Clarin.com

Más artículos

 

Últimos artículos