El juvenil hizo los tres goles del 3-1 sobre San Martín de San Juan y el mediocampista, que fue al arco por la roja a De Olivera, le atajó un penal a Caprari.

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Racing se puso a tiro de Boca en la noche de Vietto y Pelletieri – Los de Zubeldía son escoltas del equipo de Falcioni. El fútbol tiene sus particularidades. Y Racing, muchas más. Incorpora a un veterano goleador como José Sand para que asfalte las rutas hacia el gol pero una noche -cuando Hauche está suspendido- descubre a Luciano Vietto, de frescos 18 años, que marca tres goles y moviliza recuerdos que llegan hasta José Raúl Iglesias, un atacante que con esa camiseta convirtió de todas las formas. Racing contrató figuras para cristalizar una campaña de campeón pero de a poquito va descubriendo que, por ahora, cuando hace falta pensar cómo ganar, nadie aporta más que Ricardo Centurión, otro de los que figuraban más para acompañar que para ser primera guitarra. En Racing se lesionó Saja y anoche le expulsaron a De Olivera, pero Pelletieri fue al arco y atajó un penal con la misma autoridad que lo hacen los arqueros consagrados.

Con estas singularidades, un puñado de virtudes y algunos errores que no se pueden disimular, Racing está segundo a un pasito de Boca, el único puntero.

El golazo de Vietto -tremendo derecho al ángulo derecho del arco de Pocrnjic- cerró un primer tiempo favorable donde el equipo de Luis Zubeldía siempre estuvo bien cerca del gol. Un derechazo frontal de Pillud, un veloz anticipo del arquero ante la penetración de Vietto, otro disparo de Pillud tras toque de Aued más un bloqueo de Pocrnjic a un bombazo de Villar certifican que el resultado, esta vez, andaba de la mano con la justicia.

Si el marcador no daba para discusiones, el juego sí abría ventanas para la discusión. ¿Por qué Centurión pierde tiempo y posibilidades ofensiva tirándose al piso o simulando faltas que no existen? ¿Cómo se justifica que Aued sea el segundo volante interno para jugar de local ante un equipo que invirtió poco y nada en atacar para ganar y siempre imaginó sus chances de contraataque? Cuando se tiene un delantero como José Sand, ¿hay que armar un esquema para alimentar al goleador o el definidor se tiene que acomodar a la estructura general del equipo?

Mientras la Academia se hacía estas preguntas u otras parecidas, Riaño aprovechó una salida imperfecta de Pelletieri y fusiló a De Olivera. Crecieron los sanjuaninos con el empate, De Olivera salvó ante Caprari y los murmullos, producto de la impaciencia mezclada con frustración, empezaron a clavarse como flechas sobre la mayoría de los jugadores. Hasta que Bogado perdió una pelota de tanto valor como la de Pelletieri, Pillud metió un centro precioso de zurda y Vietto cabeceó en una zona que estaba reservada para Sand.

Golpe final significó el 1-2 para San Martín, que en Avellaneda hilvanó su quinta derrota consecutiva. Trompazo de nocaut resultó, 10 minutos después, el zurdazo alto de Vietto que cerró una noche inolvidable para el resto de su carrera.

El penal que Pelletieri le atajó a Caprari fue el moño vistoso de una jornada donde pasaron las cosas menos pensadas. Pero el fútbol es así y Racing, mucho más.

Mientras una mitad de Avellaneda sufre con la tabla de promedios, el otro 50% vislumbra que pueden venir tiempos felices. Será cuestión de que crezca el equipo y de que la impaciencia no sea una soga que asfixie a los protagonistas.

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