En Avellaneda, empataron 0-0, resultado que le permitió al equipo de Borrelli (Gallego asumirá este jueves) clasificar a octavos.

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Independiente dejó a Boca afuera de la Copa – El Rojo, que jugó un tiempo con un hombre menos por la expulsión de Tuzzio, pasó por haber marcado como visitante en el 3-3 de la ida. Independiente pudo sostener sin problemas el cero en su arco y le dio a Américo Gallego la primera alegría en su regreso al club. En el Libertadores de América, el equipo que hoy fue dirigido por Enrique Borrelli (ayudante del Tolo) empató sin goles ante Boca y se metió en octavos de final, favorecido por el 3-3 de la ida.

Durante el primer tiempo, los dos equipos se alternaron en el dominio, aunque exhibieron las mismas falencias: la lentitud en el traslado y la falta de precisión. Pero fue Boca el que estuvo más cerca. El uruguayo Santiago Silva remató cruzado afuera a los 17 minutos, en la más clara.

En la segunda parte, el ingreso de Lautaro Acosta le dio algo de vivacidad al conjunto de Julio Falcioni que, enseguida, contó con un estímulo que pudo favorecerlo: la tempranera expulsión de Tuzzio. El defensor vio la roja a los 50 segundos al recibir su segunda amarilla por parte del árbitro Néstor Pitana.

Pero Independiente, a contramarcha de lo que la gran mayoría podía imaginar, no se refugió excesivamente atrás, dividió la tenencia de la pelota e intentó cambiar el golpe por golpe. Boca, a pesar de la superioridad numérica, apostó casi con exclusividad a los pelotazos aéreos, a tirarle centros a Silva, Somoza o Viatri, en vez de tratar de hilvanar por abajo, para comprometer a una defensa roja que alternaba buenas con malas.

En ese ida y vuelta de acciones de riesgo, el elenco visitante tuvo una clara situación con un cabezazo de Silva que se fue desviado, otro frentazo de Somoza que salió al lado del palo y un remate mordido de Acosta que controló bien el correntino Hilario Navarro.

El conjunto de Falcioni insistió sin claridad y con todas sus limitaciones de armar juego (extraña horrores a Román Riquelme) y se fue entregando una imagen discreta. Lo de Independiente no fue mucho mejor. Pero, por lo menos, el Rojo supo reducir los espacios, administró con mayor fluidez el balón (pese a que lo tuvo menos) y le entregó una inmensa alegría a su gente. El próximo rival saldrá de Liverpool de Uruguay y Envigado de Colombia.

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