El país pagó tasas de más de 7%, una cifra sin precedentes. Los especialistas advierten que en 2012 la economía se achicará 2%.

Grave escalada del ataque de los mercados contra Italia – El Papa convocó a Caritas para asistir a los pobres y los futbolistas decidieron comprar bonos para ayudar. Ha comenzado la batalla final para salvar al euro y se combate en Italia. Ayer fue un día campal, con un aumento vertiginoso de las tasas de interés que crean una situación insostenible.

El Papa llamó a la movilización de Caritas, la organización de ayuda social de la Iglesia, porque crece el número de los últimos que necesitan comer y todo lo demás. Los jugadores de fútbol anunciaron que el lunes, consagrado como «BTP Day», o sea la jornada dedicada a los títulos de la deuda pública, comprarán con espíritu patriótico bonos de guerra. No, perdón, títulos de la deuda pública.

El flamante primer ministro Mario Monti, tras una reunión del Consejo de Ministros, reveló en un comunicado que en el encuentro de hace tres días en Estrasburgo, la primera ministra alemana Angela Merkel y el presidente de Francia Nicolás Sarkozy, le dijeron que «si cae Italia, será el fin del euro». La moneda única, nunca como ahora en peligro mortal.

Merkel y Sarko ratificaron su amplia confianza en Monti. Ambos líderes están cada vez más débiles, mientras la crisis descontrola las finanzas públicas y se afirma que Europa ya entro en un proceso recesivo. Es probable que en 2012, año de segura depresión para Italia, que está ya calculando un menos 2% (contracción) si todo sigue mal, Sarkozy salga de escena tras perder eventualmente las elecciones generales en Francia y que la desconfianza de los alemanes en el liderazgo de Angela Merkel también la mande a casa. La jefa de Gobierno de Berlín viene de perder una sucesión de cinco elecciones regionales sucesivas, un dato político que se debe tener en cuenta para medir su futuro.

El diputado berlusconiano Lucio Barani, un ex socialista con buenos contactos en Alemania, confirmó por televisión las versiones de diarios italianos de que el gobierno alemán ha puesto en marcha un Plan B y que secretamente, chicaneó el legislador, ya ordenó imprimir masivamente marcos alemanes para no ser sorprendido por el «crack» del euro.

La Bolsa de Milán, tras haberse derrumbado con las otras bolsas europeas ante el clima de generalizada desconfianza, trepó la cuesta con ellas y logró cerrar a O, 12% en terreno positivo. Pero el dato no es importante porque las cifras protagónicas, dramáticas, son las de las tasas de interés.

El castigado Tesoro italiano logró colocar por la mañana 10.000 millones de euros en obligaciones a seis meses y dos años, al precio de pagar un aumento de los intereses a niveles record. Por los BOT (bonos) a seis meses se vendieron 8 mil millones al 6,50%, cuando en octubre se pagó el 3,53%.

El gobierno Monti trató ayer la situación y anunció que presentará «un plan coherente y efectivo» de medidas, que todos esperan. Lo hará probablemente el martes, cuando se reunirá en Bruselas un comité especial de la Unión Europea.

Estuvo en Roma dos días, en visita de inspección al gran enfermo de Europa, el vicepresidente de la Unión Europea y comisario de Asuntos Económicos y Financieros, el finlandés Olli Rehn. El funcionario habló en el Parlamento para respaldar al gobierno Monti y señaló hastas donde ha crecido este peligro: «el contagio de la crisis -dijo- se difunde de los países periféricos a las naciones centrales europeas».

«Hay que convencer a los inversionistas que estamos tomando las decisiones necesarias para afrontar la crisis. Es urgente producir resultados en los varios elementos de esta estrategia», afirmó Rehn. «Italia tiene desafíos formidables, tiene que tomar medidas ambiciosas para relanzar el crecimiento». ¿Cómo? La jornada cerró con las tasas de interés por las nubes. Los BTP a diez años a 7,30%, pero con una situación dramática en los plazos más cortos que revelan como es de difícil la situación. A dos años, la tasa fue del 7,66% y a cinco años al 7,74%. Otro paso más y se llega al segundo abismo del 8%, que hace tres meses era considerado «imposible» por los expertos.

El veterano economista milanés Giulio Sapelli, evocó en TV el fantasma argentino del «corralito», si el euro se descalabra y los bancos quedan en el frente de la tormenta. La Argentina del «default» de 2001 no es más algo remoto, sino un espectro que está allí. La crisis amenaza ir «a puttane», dicen los italianos y a nadie le hace gracia la frase.

Se están preparando impuestos a la vivienda, al patrimonio inmobiliario de los más pudientes, del IVA, que ya aumentó y que llegaría al 22%,. Como el premier Mario Monti dijo que Italia confirma que en 2013 pondrá a cero el déficit fiscal y según la UE de Bruselas con las medidas actuales no llega, se habla de un nuevo saque a los bolsillos populares por 20-25 mil millones de euros en 2012 y 2013.

Ya está en marcha un plan de austeridad de 60 mil millones, con medidas muy dolorosas para la gente más pobre. Ayer se informó que el salario de ingreso al trabajo de los jóvenes, que sufren un 30% de desocupación (50% en el sur italiano), se encuentra en el nivel de «hace décadas». No lo dijo un sórdido conspirador comunista sino el presidente del Banco Central, Ignazio Visco.

Clarin