El Senado votó ayer el proyecto de ley que eleva el límite legal de la deuda pública y aleja al país de la cesación de pagos.

Lo más leido

EE.UU. evita el default tras una durísima disputa en el Congreso – Obama promulgó enseguida la norma. Las principales Bolsas cerraron a la baja por dudas sobre la economía de EE.UU. Los cinturones de seguridad ya estaban abrochados y listos para intentar soportar el choque contra una nueva debacle financiera, pero el Senado de Estados Unidos aprobó finalmente, después de semanas de durísimo debate y a último momento, la ley que permite al país elevar el techo del endeudamiento más allá del tope de 14,3 billones de dólares y esquivar un default de impredecibles consecuencias para la economía que todavía ni siquiera se recuperó de la última recesión. El presidente, Barack Obama, no perdió tiempo y firmó la ley poco después de que el Senado la aprobara con una relativamente cómoda votación que terminó 74-26.

«Buenas tardes a todos: el Congreso aprobó ahora un compromiso para reducir el déficit y evitar un default que podría haber sido devastador para nuestra economía», dijo un Obama un poco sombrío en un mensaje desde el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

La ley le concedió al Tesoro una autorización inmediata de endeudamiento por unos 400.000 millones de dólares en el mismo 2 de agosto que ya quedó en la historia como el día en que EE.UU. podía caer en default. A ese monto se agregarán pronto otros 500.000 millones de dólares y, en la segunda etapa del proceso abierto con esta ley, se esperan entre US$ 1,2 y 1,5 billones en extensión del límite. En contraste, la ley establece recortes por US$ 917.000 millones en los próximos diez años y más adelante se deberá seguir ahorrando hasta poder quitarle al déficit entre 2 y 2,4 billones de dólares .

Los próximos recortes y extensiones del endeudamiento dependerán de las recomendaciones de un «súper comité» que surgió en el marco de este acuerdo. Estará compuesto por seis diputados –tres republicanos y tres demócratas– y seis senadores, también repartidos por mitades. Los legisladores tienen menos de cuatro meses para recomendar dónde y cómo seguir recortando y, si no se ponen de acuerdo, se activarán mecanismos «automáticos» de ahorros que pasarán la tijera, por ejemplo, a las cuentas del Pentágono y de la seguridad nacional.

La formación del comité despertó bastante escepticismo, porque se prevé que la disputa entre sus miembros para decidir qué programas del gobierno reducir puede resultar en una nueva tanda de enfrentamiento político pocos meses después del agotador debate que llevó hasta el acuerdo que firmó Obama.

Intentando sondear el ánimo de los estadounidenses, la cadena CNN llevó a cabo una encuesta el lunes por la tarde, mientras la cámara de diputados votaba la ley anti–default. La pregunta fue: «¿Usted cree que los legisladores estadounidenses se están comportando como adultos responsables o como niños malcriados?». La respuesta de los encuestados fue demoledora: un 74% opinó que diputados y senadores actuaron como chiquilines insoportables , acostumbrados a romper sus juguetes, en este caso, la economía nacional.

Pero si la encuesta de la CNN pudo despertar una sonrisa, no lo hizo entre los operadores de Wall Street, quienes reaccionaron a la firma del acuerdo con una jornada negativa, que concluyó en la tarde de Nueva York con el índice Dow Jones cayendo 266 puntos, casi un 2,2%. ( Ver pág. 24 ) Después de respirar aliviados, Obama se puso a armar el bolso para su viaje a Chicago, donde celebrará su cumpleaños, y los miembros del Congreso comenzaron su receso de verano boreal.

La cuestión del desempleo, que marca un preocupante 9,2%, seguirá dando vueltas como un fantasma omnipresente mientras avanzan las discusiones sobre cómo afrontar el déficit a puro recortes del gasto, una fórmula que por cierto no ayuda a generar puestos de trabajo. La jefa de la bancada demócrata minoritaria en la cámara de diputados, Nancy Pelosi, fue sincera: «Lo único bueno de esta ley es que ya la dejamos atrás».

Ya con la amenaza del default despejada, fuentes del gobierno revelaron que las esperanzas de zafar de la debacle estaban por el piso hasta hace muy poco. El domingo, por ejemplo, la Casa Blanca le había pedido al ministro del Tesoro, Timothy Geithner, que estuviera listo para salir por la noche en un mensaje para «preparar a los estadounidenses para el inevitable colapso de los mercados». Fue entonces que salieron a la cancha los veteranos de la política de Estados Unidos. Según las reconstrucciones de los detalles de la «batalla» por la deuda, el vicepresidente, Joe Biden, se puso al teléfono con el jefe de la bancada republicana en el Senado, Mitch McConnell, de Kentucky, y comenzó el toma y daca que, al final, se tradujo en el acuerdo que salvó a Estados Unidos de caer en el default.

Más artículos

 

Últimos artículos