Adiós, gracias y hasta siempre Papá!

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“A tiempo…” – Por Francisco Díaz de Azevedo Son las 6 y 50 de la mañana del martes 21 de junio. Recién me levanto después de dormir 12 horas seguidas.

Ayer pensé… «cuando despierte mañana…» que iba a pasarme?

Desperté y me encontré con una vorágine de mensajes en mi celular y en mi face. No puedo terminar de leerlos de la cantidad que hay pero me impulsan a seguir las cosas maravillosas que dicen de Carlos. Impresionante y gracias!

Quiero que sepan un par de cosas. Mi viejo se fue casi a los 80 años de la mejor manera. Si esto hubiese pasa el año pasado, la sensación seguramente hubiera sido otra.

Un ataque de asma, un tendón lesionado y una operación de próstata entre otras cosas lo tuvieron mal, con estadías y pensión completa en el Británico de Rosario y siendo miembro del club de fans de cuanto especialista había. Eso fue para el, el 2009 y el 2010. Se le sumaron otras cosas, más personales.

Pero se fue en el 2011. Se fue con una sonrisa enorme. Se lo podemos jurar con mis hermanos. Su viaje a San Martín de los Andes a nadar mariposa y pecho y a correr ese maratón contra el viento insoportable, lo hicieron llegar a El Trébol hecho un superhombre. Gracias Miriam por tanto!!

Entonces corrió el maratón. No los 4.000, porque Carlos no iba a elegir el camino más fácil nunca. Hizo los 8.000 y él sabía que iba a «llegar dos meses más tarde» que el último. Y llegó! Había alguna duda!? Entonces toda la entrega de premios se paró, y todos fueron a recibirlo. Gracias Alcides, gracias Grupo de Atletas por tanto! Bromeó, se pidió una cerveza y con María Elisa disfrutó de haber hecho la más difícil. Estaba en «personaje», un rol que le quedaba tan bien!!

Meses atrás, fue a mi programa. Una decisión difícil. «NUNCA voy a homenajear a un familiar» siempre dije. Porque el homenaje a mis familiares yo lo llevo dentro y para mí. Pero mucha gente me dijo: «Para cuando? Qué esperás? Y esa tarde en el departamento, VOS me dijiste «Ahora!» Cómo te lo voy a agradecer??? Te envió el Señor amiga del alma y me hiciste entender que Carlos no era mío, era del PUEBLO!

Y entonces fuiste al «Muy Pancho», te costó medio segundo decirme SI. Claro! Ya estabas «en protagonista», eso que tan bien te quedaba.

A fin de año nos fuimos a Buenos Aires a tomas cerveza los dos solos. Estabas exultante!! El bife de chorizo de «Los Inmortales» y las birras de Buller! Parecías de 30 años!

Y por fin, en ese programa, demostraste la faceta que no pudiste hacer en casi 40 años en la ciudad. Todos te conocían por gran profesor, por loco, por honesto, por poco simpático, por ser un hombre sin transas y por ser fiel a tus ideas. Pero nadie te conocía el corazón blando que tenías.

Entonces te quitaste el caparazón y llegaste al obrero, al changarín, al trabajador, a la ama de casa, al hombre, a la mujer y al niño. Llegaste al empleado, al desocupado, al funcionario y al que te quería porque te aceptaba como eras y al que no te quería porque «le habían dicho que…»

Fuiste el auténtico Carlos esa noche. Estabas completo. Se cerraba el círculo. Esposo, profesor, profesional, padre, abuelo, hijo, hermano, deportista, personaje y ahora … AMIGO!

Te fuiste estando en paz con Patty, Charly, Ale, mamá y conmigo. Estabas en paz con tus nietos, y hasta juntos habíamos entendido algunas otras cosas que la vida nos da.

El Señor estaba haciendo su parte. Era lo que te faltaba. Entonces te podías ir. Y te podías ir como la «Pepe», la abuela. En un segundo y sin molestar. Porque nunca te hubieras permitido «joder a nadie», como vos decías.

«Cuando despierte mañana…» me pregunté ayer. Qué iba a pasarme? Cuando desperté hoy, después de 12 horas de dormir como un lirón, tenía una tranquilidad y una paz increíble. Doce horas sin pesadillas, sin nada raro. Cuando desperté hoy supe que te había dejado ir. No eras una pérdida, eras una ausencia con la que me voy a encontrar.

El Señor, me enseñó a hacer las cosas a tiempo. A los chicos de la peña y a un amigo especial, ayer, en el sepelio, les dije: «Hagan lo que tengas que hacer siempre a tiempo. Están a tiempo». Yo hice con mi padre lo que tenía que hacer a tiempo. Y no me refiero sólo al «Muy Pancho».

Yo hice lo que tuve que hacer a tiempo y no porque sea una cualidad mía. Hice lo que tuve que hacer a tiempo porque DIOS me lo dijo y me lo señaló hace un tiempo. Y entonces simplemente lo hice. Carlos y yo, y mis hermanos y mi vieja, saben lo que pasó en estos dos últimos meses. Simplemente hicimos las cosas a tiempo, no dejamos nada para mañana.

Por eso, cuando desperté esta mañana de martes, estaba en paz. Por eso agradezco tanto al Señor. Agradezco a tanta gente que se llegó a saludar, y a los que no se enteraron, que fueron tantos!!, que después en aluvión dejaron y dejan su mensaje.

Mi vieja, mis hermanos y yo simplemente dejamos ir a Carlos. Todos hicimos las cosas a tiempo. El también.

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