Fue 1-1 en el Monuental con goles de Fuertes y Caruso.

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River no pudo con Colón y sigue complicado – El equipo de Jota Jota sigue afuera de la zona de Promoción, pero debe ganar los dos partidos que le quedan y esperar por otros resultados para asegurarse la permanencia. Esteban Fuertes le tiró un caño a Adalberto Román y después definió de tres dedos. Cuando la red del arco de Juan Pablo Carrizo se infló, los corazones de los hinchas locales que llenaron el Monumental se detuvieron por un instante. El 0-1 ante Colón casi condenaba a River a jugar la Promoción, aunque la derrota lo dejara fuera de la zona roja por esta fecha, pasara lo que pasara. La igualdad en los pies de Leandro Caruso sobre el cierre del partido le dio un poco de aire al Millonario, le devolvió vida. Sin embargo, el 1-1 ante Colón es una derrota. River tenía que ganar y en cambio sumó su quinto partido consecutivo sin victorias.

Su promedio sigue siendo muy flaco y ahora debe esperar que Olimpo pierda puntos ante Newell’s y Quilmes. Pero además, River deberá sacar los seis ante Estudiantes (V) y Lanús (L) si pretende mantener la categoría sin jugar la Promoción. La otra chance que le queda a River, en caso de que Olimpo sume y escape, es descontarle en las dos fechas que quedan dos puntos a Tigre o tres a Arsenal. Está complicado River. Aunque, las vueltas del fútbol y de la vida dicen que hoy River se está clasificando a la Copa Sudamericana.

Con este resultado, River, sin chances de título, se quedó con un promedio de 1,250, por encima de Olimpo (1,222) y Huracán (1,116), ambos equipos hoy juegan la Promoción, y por debajo de Tigre (1,267) y Arsenal (1,276).

El primer tiempo tuvo un desarrollo apenas discreto, ya que los dos equipos carecieron de ideas para generar circuitos futbolísticos y, por ende, prácticamente no llegaron al arco rival. River dispuso un 3-4-2-1 muy elástico, aunque le costó muchísimo manejar la pelota y poner a sus jugadores en posición de gol.
El entrenador Juan José López paró a Erik Lamela, el jugador más claro, pegado a Matías Almeyda, pero eso lejos de generar juego (lejos de los volantes de contención de Colón), le quitó fútbol y resolución cerca del área rival.
El juego de Lamela, de esta manera, se diluyó y Diego Buonanotte y Manuel Lanzini, los dos enganches, no tuvieron la gravitación que suele tener Erik cerca del arco rival.

En consecuencia, Caruso, el único delantero local, quedó aislado entre los dos centrales del conjunto santafesino. Si bien River no tuvo un juego fluido, sí contó con alguna que otra chance de gol. Un remate de Almeyda (18m); un taco y un tiro libre de Lamela (39m y 42m); y un disparo de Paulo Ferrari (43m) fueron las jugadas de riesgo del equipo local.

Por su parte, Colón, que se paró con un 4-4-1-1 ultraconservador, trató de manejar la pelota para así jugar lejos de su arquero Diego Pozo, pero tampoco plasmó esa idea en el campo de juego. Es cierto que el conjunto visitante tuvo el gol en la cabeza de Esteban Fuertes (4m), pero también lo es que nunca más pisó el área rival con peligro. Sólo apostó a la inventiva de Damián Díaz, que jugó muy suelto, pero no tuvo socio en la ofensiva.

Es que tanto Iván Moreno y Fabianesi como Martín Luque, quienes se movieron por las bandas, se preocuparon más por defender que por atacar.

El segundo tiempo fue otra historia desde los nombres, ya que J.J. López mandó a la cancha a dos delanteros, Rogelio Funes Mori y Mariano Pavone, y sacó a los dos enganches, Lanzini y Buonanotte. Pero nada cambió desde lo futbolístico. Es más, Damián Díaz comandó un contraataque, habilitó a Fuertes, quien le tiró un caño a Adalberto Román y definió al palo derecho para establecer el 1 a 0, a los 12 minutos. El Bichi marcó su noveno gol en el certamen.

El 0-1 profundizó aún más la apatía futbolística de River. Es que se quedó sin generadores de juego: por los cambios y por el flojo segundo tiempo de Lamela. Entonces de nada sirvió tener tres delanteros casi hasta el final del partido.
Pero el fútbol, que no entiende de lógica, tiene sorpresas. Así llegó el empate a los 37 minutos. Un pelotazo frontal, en un principio sin riesgo, derivó en el 1 a 1 de Caruso (cuarto gol en el torneo) luego de un centro de Pavone, quien a los 180 segundos más tarde reventó el palo izquierdo. El empate, en fin, se ajustó a lo que hicieron ambos equipos en el campo de juego. River está preso de sus miedos y la Promoción cada vez cobra más fuerza.

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