Con una proclama con varias exigencias –entre ellas, el monitoreo conjunto en la papelera-, advirtieron a ambos gobiernos que esperan «resultados concretos» en 60 días.

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Después de tres años y medio, liberaron el puente a Uruguay – Y remarcaron que si no los hay, volverán a cortar la ruta. Mientras, permanecerán al costado del camino. Después de algo más de tres años y medio, los ambientalistas de Gualeguaychú levantaron el piquete que mantenían en el puente que une a esa ciudad con la uruguaya de Fray Bentos en protesta contra la papelera de UPM (ex Botnia) que funciona sobre el río Uruguay. Al hacerlo, dejaron en claro que lo que comenzó es, por ahora, solo una tregua de 60 días y que, para continuar, los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica deberán avanzar en «hechos concretos» que respondan a los reclamos de los entrerrianos.

El acto se hizo ante una multitud que se reunió en el paraje de Arroyo Verde, donde se realizó el corte contra la pastera, y mientras varios autos esperaban sobre la ruta para convertirse en los primeros en atravesar el puente liberado. Al costado de la reunión, mientras, se juntaban firmas para que los asambleístas se asumieran como responsables del corte ante la demanda penal que inició el Gobierno nacional contra los ambientalistas a cuyo reclamo el ex presidente Néstor Kirchner llegó a calificar como «causa nacional».

El paso quedó abierto desde hoy y por 60 días. Pero los asambleístas dejaron en claro que, al menos por ahora, es sólo una tregua. Y que siguen demandando el «desmantelamiento o la relocalización» de la papelera. «Botnia es ilegal y contaminante» insistieron los voceros.

La proclama leída en Arroyo Verde incluye numerosos reclamos; el central, que los gobiernos acuerden «monitoreos conjuntos» dentro de la planta y en el río «de conformidad con el fallo de la corte de La Haya» que dispuso que Uruguay no violó sus obligaciones sustanciales vinculadas al cuidado del Río pero sí llamó la atención sobre ese país por el incumplimiento del Tratado del Río Uruguay.

La exigencia más amplia fue «que los gobiernos muestren voluntad por solucionar un problema que les incumbe». «Lo que los gobiernos son incapaces de resolver, intentamos resolverlo desde la propia sociedad; no nos resignamos», manifestaron los ambientalistas y advirtieron: «En caso de no poner todas las energías en resolver este conflicto (por parte de los gobiernos de los dos países), retornaremos» a la ruta por los «derechos consagrados en la Constitución Nacional. Esperamos hechos concretos que satisfagan nuestros reclamos y repetimos ‘Fuera Botnia por ilegal y contaminante'».

El acto comenzó puntualmente a las 13 con el himno nacional y unas palabras sobre la bandera de Entre Ríos que fueron una clara apelación a los lazos entre los ciudadanos de las dos márgenes del río Uruguay y una advertencia a las decisiones tomadas desde Buenos Aires: la bandera de la provincia, usada por José Artigas y Francisco Ramírez y que es la argentina con una franja rojo punzó que representa, como dijeron en el corte, «el federalismo contra el centralismo».

En ese contexto, los reclamos incluyeron la «exigencia» al intendente Juan José Bahillo, el senador Pedro Guastavino y el gobernador Sergio Urribarri de que actúen en defensa de los derechos de los gualeguaychuenses «y no para convalidar hechos consumados».

Otros reclamos incluidos en el proclama fueron «que se asegure que sigue firme lo planteado por el Estado argentino ante la Corte (de La Haya) sobre el desmantelamiento o relocalización fuera de la cuenca»; que «se reconozcan y difundan públicamente las conclusiones sobre la contaminación de la planta»; que se analice en qué fueros reclamar «por el impacto ambiental en el aire y el impacto socioeconómico»; que se intensifiquen los controles en el tránsito fluvial y de camiones de presuntas «sustancias peligrosas» para la papelera; que el gobierno de Uruguay notifique a los directivos de Botnia citados por la Justicia argentina, y que «se garantice la presencia de la asamblea de forma permanente en el refugio de Arroyo Verde.

Y es que, mientras dure la tregua, los ambientalistas seguirán en la ruta, pero al costado, repartiendo volantes que ya están impresos. Seguirá en pie la construcción que hicieron para aguantar allí estos tres años y medio, así como la casilla de Gendarmería. Además ya se instaló un guardarraid para proteger a los manifestantes y a los automovilistas, se instalaron topes para forzar a los vehículos a reducir la velocidad y no se descarta que sea instalado un semáforo de alerta (en amarillo).

Estaba previsto que el acto de este mediodía fuera corto y concluyera, como ocurrió, con el levantamiento de la barrera que impide el paso y a la que los ambientalistas se refieren como «la tranquera de la trinchera». La explicación de un asambleísta fue clara: «No tenemos nada que festejar».

La idea con la que en la asamblea se aprobó poner puntos suspensivos al corte fue la de «pasarle la pelota a los políticos». Hoy los ambientalistas insistieron en ese punto. «José Mujica y Cristina Fernánde de Kirchhner: no vuelvan a poner la barrera en Arroyo Verde, no queremos estar arriba de una ruta. Tienen la oportunidad, tienen 60 días», pidió uno de los asambleístas tras la lectura de la proclama.

Después, se levantó la barrera y, lentamente, comenzaron a pasar los primeros autos por el puente que ahora seguirá abierto. Por lo menos por 60 días.

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