«Siempre se puede estar un poco peor» – Por Francisco Díaz de Azevedo

No salgo de mi asombro. De verdad. Dicen que la evolución del hombre es asombrosa, pero a veces tengo el temor de que nosotros seamos la excepción de toda regla. Nosotros, el pueblo argentino. Nosotros. Yo, vos, ellos. Otra vez yo.

Seguimos tomando medidas imposibles de hacer cumplir,
porque no hay suficiente cantidad de gente en la fuerza que las haga cumplir,
y así seguimos sumando más reglas a un país adicto a incumplirlas y transgredirlas…

Resultado: Una sociedad destinada indefectiblemente al fracaso.

Para qué seguimos redactando, legislando y decretando reglas que no se cumplen nunca? No nos asqueamos como sociedad?

Y este DNU último…. bueh..

El sector gastronómico pagará con sangre los platos rotos de las juntadas clandestinas y movidas clandestinas. Que culpa tiene el pobre laburante de un restaurante, de un bar, el pobre mozo, el lavacopas y el que limpia el boliche, de que, las juntadas de los pibes y de nosotros, los no tan pibes, activen nuevamente los contagios?

Y para peor, el mismo que le dice al del bar y el restaurante que cierre a las 23, cobra su sueldo a fin de mes enterito y se le ocurrió meter 1 millón de personas en la Casa Rosada para despedir al Diego. Somos increíbles!

El otro día hablaba con un pibe de 22 años y me decía: «Y… hasta las 2 de la mañana tomo de mi jarra, después que se yo…». Dios mío! Por eso fracasamos. El problema es que no sólo los pibes hacen estos. También nosotros.

Yo siempre estuve a favor de la libertad, de no encerrar a la gente, de que los chicos se diviertan. Pero nene… poné un poco de vos… si te dan un predio, si te amplían el horario, al menos, molestate en cuidarte vos mismo. Es mucho pedir?

Vamos al fracaso porque tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiar y no lo hacemos.

Vamos al fracaso porque cuando tenemos que poner límites a nuestros hijos, nos limitamos nosotros a no decirles NO. Me incluyo. Soy culpable.

Mi viejo, al que siempre nombro, una vez me dijo: «Cuando te digo que NO es porque te amo demasiado». Lo entendí un tiempo después.

Vamos al fracaso, porque nuestras nuevas generaciones no conocen los límites. Si los chicos tenían hasta la 1 para divertirse y les dimos hasta las 4 y luego las 6, porqué quieren hasta las 9???

Salgan, diviértanse. Estoy de acuerdo. Quiero eso! Me encanta que estén alegres, felices. Pero CUIDENSE!

Y así seguimos…

Vamos al fracaso porque cuando alguna autoridad flexibiliza y nos permite trabajar, metemos un poco la mula para sacar más partido.

Vamos al fracaso, porque improvisamos y no programamos. Porque cuando fallamos, culpamos al de al lado, porque nunca nos hacemos cargo.

Los argentinos – me incluyo – somos grandes conocedores de nuestros derechos, y cada vez que nos pasa algo, esos derechos salen de nuestra boca con una seguridad y una energía impresionante… pero gambeteamos una, otra y otra vez con respuestas engañosas a la hora de justificar porqué no cumplimos con nuestras obligaciones.

Esta pandemia, más que nunca, deja al desnudo lo que somos, como vivimos y como seguiremos haciéndolo. Me asombra que sigamos vivos como país.

Nos rompemos el mate para poder abrir un casino, un club, un bar, una oficina… pero estamos a un mes y medio de la vuelta al cole y no conozco a nadie que esté trabajando en un protocolo para que se vuelvan a ver la «Seño» y el «Niño» las caras.

El cole!!! Debería ser lo primero!!! O lo segundo, después de la salud. Alguien se puso a pensar el daño que le hacemos a un pibe? Al futuro? A la sociedad?

Y ahora, en medio de la temporada de verano, con la gente de vacaciones, saliendo a despejar el bocho como puede después del año que tuvimos, les cae la noticia que a las 11 de la noche hay que encerrarse en el hotel, en la carpa o en la cabaña…

Y si pusiéramos las fuerzas en apuntar a donde hay que apuntar? Si las fuerzas recorrieran las playas de madrugada, controlaran los boliches y la policía desmantelara la clandestinidad, donde se mezclan jarras porque …»después de las 2 que se yo». Es al pedo. En mi ciudad tengo 4 policías por turno. Qué pueden controlar estos pobres tipos? Nos dejaron desnudos.

Tan difícil es no tomar de la jarra del otro? Tan imposible es no compartir el mate y tomar sólo del tuyo? No es descifrar el Código Davincci… es ser inteligente, quererse y querer al otro…

El latiguillo de los políticos en campaña siempre juntó las palabras SALUD, EDUCACION, SEGURIDAD y TRABAJO. No tenemos ninguna.

Bueno, me fui al carajo…se me mezcló todo… total, mañana seguiremos igual. O un poco peor, porque en este país hay algo muy cierto, créanme: En mi Argentina siempre se puede estar un poco peor.

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