RICARDO PECULO – Entre muerte, risas y un extraordinario stand up – Por Francisco Díaz de Azevedo

Por Francisco Díaz de Azevedo

Cuando ingresé para moderar la charla que Ricardo Péculo dio en el teatro Cervantes de El Trébol el jueves por la tarde, no sabía que iba a pasar. Tampoco cuánta gente iba a estar presente, porque la muerte, el tabú, el mito, el miedo a veces nos aterra, a veces nos pone caretas y a veces simplemente, le escapamos como si nunca fuera a ser parte de nuestra vida.

«Es que la muerte está tan segura de vencer, que nos da toda una vida de ventaja», gruñe el «Chizzo» Napoli de La Renga en «Cuando vendrán» y uno piensa… si no hay salida, no hay escapatoria,  … porque no hacerme amigo de ella? 

Sobre las 19 hs ya un centenar de personas despojadas de prejuicios comenzó a poblar la sala ante la mirada expectante de la gente de la Cooperativa de Provisión de agua potable – organizadora del evento – y el propio Ricardo, disertante en semejante cita… con la muerte.

Había de todo, de los que están cerca y de los que están lejos de mirarse a la cara con la calavera de la guadaña y la capa negra con capucha. Salvo que no tengo ni la menor idea de quien está cerca y quien está lejos.

Péculo es una figura lánguida, elegante, siempre con el broche en el cuello, el saco impecable, facha telúrica, peinado a la perfección, sonrisa afable y paso lento y seguro. Su voz seduce, no intimida… como la muerte.

La charla tenía el desafortunado título «Mitos y verdades sobre la muerte»… claro… la mencionaba a ella… que escalofrío. Como si no fuera parte de nuestra vida, el capítulo final.

Finalmente, el tanatólogo más famoso de la Argentina comenzó su disertación. Hombre que organizó los sepelios del General Perón, de Carlos Menem Junior o de José Luis Cabezas entro otros.

El «Señor muerte» se paseó por el escenario haciendo un estupendo monólogo que rápidamente se mezcló con las preguntas de la gente, las risas de los presentes y la sabiduría del «funeral planner», así como no le gusta que lo llamen.

«Yo intento cambiarle la mentalidad a la gente, sacarle el tabú a la muerte», dijo. «La gente cuando está sana dice: «No, a mí tirame, yo quiero que en mi velorio no lloren». Una pavada china ¡cómo no van a llorar en un velorio! Es lo mismo que digas: «No te rías en mi cumpleaños», disparó arrancando las risas de la platea.

Y arremetió diciendo «¿qué pasa si yo organizo la fiesta de mi casamiento el día que me caso? Esto es lo mismo: ¿cómo voy a organizar el funeral el mismo día del funeral? Entonces voy a la casa, hablo con las personas que me contratan, hablo con el hijo, con el futuro muerto. Ése es mi trabajo».

La charla se tornó en un entretenido «stand up» – Péculo  debería pensar en lanzarse con ese formato al país –  en el que los chistes, las risas y la muerte convivían, eso sí, sin chavacanerismos y con un clima de respeto total.

Durante algo más de una hora, Ricardo hizo pensar a la gente cómo quieren que los despidan, como quieren que los recuerden, qué piensa la familia de su propia muerte y que al final de todo, la muerte es nada más y nada menos que el broche de oro de la vida. Sobre todo, si la que ud vivió fue una hermosa vida. No le parece?

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