Manzana 93 – Un lugar marginal a pocas cuadras del centro de la ciudad

Por Francisco Díaz de Azevedo

La Manzana 93 no deja de dar noticias y casi siempre desafortunadas. Que hechos policiales, que apropiación de terrenos de manera ilegal, un femicidio y casos de patotas.

Pero también hay familias, que viven en condiciones precarias, muy precarias.  La Manzana 93, que está al sudeste de El Trébol, tiene una cortada al medio, el Pasaje Público. Allí hay 11 frentistas y otras tantas familias que viven en casitas ubicadas en el patio de las unidades habitacionales que dan a la calle.

Hay casas de chapa, de lona, de madera y de nylon. Alguna de mampostería, las menos.

No hay agua potable, no llega el servicio hasta allí. Ni cloacas, ni gas.

Hay electricidad social, a bajo precio. Las familias que allí conviven, subsisten por changas,.

En los días de lluvia el caos es grande. El Pasaje no está pavimentado, ni hay ripio, ni cordón ni mejorado. El barrial que se forma es grande. Por ahí caminan niños descalzos.

Es dura la vida en la Manzana 93. Por supuesto que el tema también es delicado para los funcionarios. Por supuesto que hay que cumplir con los que pagan sus impuestos y con los que aportan al estado.

Tampoco es cuestión de regalar por regalar, pero algo hay que hacer. La infraestructura no viene mal, ayuda, aporta, facilita y mejora la calidad de vida, enfrenta a las enfermedades, le da una mano a la salud y a los que no gozan de ella.

La Manzana 93 se convirtió en un asentamiento del que en algunos años, será difícil de tratar si no se hace ya. El Municipio apoya con muchas herramientas, cursos de capacitación, empleo asistencia, pero a veces no basta.

Ver la pobreza tan de cerca no es sencillo. Vivirla desde adentro, es mucho peor.  Algo podemos hacer… y que nos sea un parche, que no sea una medida política.

Que sea por la gente que allí vive, o al menos trata de sobrevivir.

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