Lo hizo a través de un memorando que se filtró a la prensa. Agentes especiales ya estarían en Libia coordinando ataques con los revolucionarios.

Lo más leido

Obama autorizó a la CIA a ayudar en secreto a los rebeldes libios – Ayer, fuerzas leales a Kadafi recuperaron Ras Lanuf y Ben Jawad, dos puertos petroleros clave. La broma entre los periodistas en Bengazi es que se vienen los «kadafos» otra vez sobre esta maltrecha capital rebelde. Así es como se conoce en el argot de la prensa internacional a las tropas del régimen del dictador Muammar Kadafi. Y el chiste es porque la ofensiva de la milicia rebelde no sólo fue detenida a 500 kilómetros de aquí, casi en las puertas de Sirte, la ciudad natal del líder libio, sino porque las tropas del régimen la arrearon a puro disparo más de 200 kilómetros hasta el este.

Fue una huida casi desesperada, con largas caravanas de camionetas artilladas acelerando bajo una lluvia de cohetes Grad y obuses de los tanques que les caían desde todos los flancos y con el cielo turbio por las columnas de humo que se estiraban desde todos los rincones.

Acaso consciente de las dificultades que tendrían los rebeldes, Obama autorizó hace dos o tres semanas a la CIA a ayudar en secreto a las tropas revolucionarias .

Pese a que públicamente el presidente ha dicho que no se aún no se ha tomado la decisión de armar a los rebeldes, el diario The New York Times aseguró ayer que los miembros de la CIA estadounidense habrían sido desplegados desde hace varias semanas «en pequeños grupos» en tierras libias, con la misión de establecer contacto con los rebeldes y determinar blancos de las operaciones militares. Según el periódico, «decenas de miembros de las fuerzas especiales británicas y de agentes de espionaje MI6 trabajan en Libia», recogiendo información sobre las posiciones de las fuerzas kadafistas.

Paralelamente, la cadena ABC afirmó que Obama habría firmado un memorando secreto que da luz verde a operaciones clandestinas para «contribuir al esfuerzo» en Libia. Según la cadena, el texto «hace referencia a un cierto número de maneras de ayudar a la oposición libia, autoriza la ayuda a partir de ahora y establece el marco de actividades que se van a efectuar en el futuro».

Así las cosas, desde el fin de semana la milicia mal armada de la revolución perdió en cuestión de horas las ciudades de Nawfaliya, Ben Jawad y la más importante, el puerto petrolero de Ras Lanuf.

Recuerde el lector que Clarín recorrió el domingo casi toda esa ruta después de la caída en manos rebeldes de Ajdabiya a las puertas de Bengazi que pareció cambiar el destino de esta guerra. Todo ese largo camino Clarín lo hizo sin encontrar actividad militar de ningún tipo y llegó casi hasta Sirte. Ese panorama parecía mostrar las consecuencias de los arrasadores bombardeos de los aliados sobre las fuerzas de tierra de la dictadura. Pero no todo estaba escrito.

Ayer al mediodía se escuchaban muchos disparos de cohetes, morteros y tanques sobre el tramo del camino que va entre Ras Lanuf y Brega, la gigantesca instalación petrolera y gasífera ubicada a unos 250 kilómetros de esta ciudad. Si las cosas siguen así, la broma de que las tropas del régimen estarán otra vez sobre Bengazi, puede convertirse en un comentario de gravísima seriedad.

Es muy claro lo que sucede. Los rebeldes, que sólo tienen fusiles livianos, algunos lanza cohetes Katyusha y ametralladoras antiaéreas, inútiles ahora porque no hay aviones enemigos a los cuales disparar, avanzan cuando los cazas de aliados les dan cobertura volando las posiciones artilladas oficialistas que tienen por delante.

Desde el domingo esos aviones desaparecieron del aire libio a tono con la áspera discusión en Bruselas sobre si correspondía o no que la OTAN haga pedazos a los blindados del régimen, cuando la resolución original autorizaba a generar una zona de restricción aérea para evitar que la aviación kadafista bombardee las ciudades.

Las tropas del régimen, que tienen armamentos muy modernos recientemente comprados en Europa, y mayor habilidad estratégica, aprovecharon ese espacio de eclipse de la OTAN para montar una exitosa contraofensiva. El ritmo de avance de las tropas de la dictadura implicaría que en cuestión de pocos días estarían otra vez en Ajdabiya, a las puertas de Bengazi, la capital rebelde. Todo parece confirmar que el líder libio está dispuesto a hacer oídos sordos a las presiones de las principales economías mundiales para que deje el poder después de 42 años de dictadura, parte de los cuales fue un reconocido aliado de EE.UU. y Europa.

Fuente: Clarín.com

Más artículos

 

Últimos artículos