La Justicia de Milán investiga si el premier italiano intervino ante la policía para liberar a la joven de 17 años con la que protagonizó un nuevo escándalo sexual.

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El escándalo con una menor puede costarle el gobierno a Berlusconi – Il Cavaliere niega todo, dice que «estoy asqueado pero sigo adelante». Sentenció que «amo a las mujeres y no cambiaré mi estilo de vida». El escándalo del Bunga Bunga puede costarle el gobierno a Silvio Berlusconi. Una borrasca político-institucional extraordinaria se ha desatado a raíz de las relaciones entre el primer ministro conservador y una menor espectacular de origen marroquí-siciliano que se llama Karima, aunque ahora es famosa como Ruby R (Robacorazones), que recién mañana cumplirá 18 años. La justicia de Milán investiga, pero la crisis puede desatarse porque para hacerla liberar mientras estaba detenida el 27 de mayo ultimo, acusada de un robo, Berlusconi habló personalmente por teléfono con un funcionario policial y encima le mintió, diciéndole que la chica era parienta del presidente egipcio Hosni Mubarak.

Il Cavaliere niega todo, dice que «estoy asqueado pero sigo adelante». Sentenció que «amo a las mujeres y no cambiaré mi estilo de vida».

Los líos sexuales con mujeres, las fiestas y festicholas con chicas demasiado jóvenes y otras demasiado ligeras, tienen en vilo a la opinión pública italiana desde abril del año pasado, cuando su segunda esposa Verónica Lario anunció que le pedía el divorcio por «frecuentar menores» y organizar festines en sus lujosas residencias.

El nuevo escándalo se ha hecho mucho más grave porque «el gobierno no puede llamar a la policía por esto», como dijo indignado el caudillo de la Liga Norte, Umberto Bossi, que es ministro y hoy el único socio importante de Berlusconi en la centroderecha.

Bossi medio quemó ayer a il Cavaliere afirmando que el gobierno Berlusconi «caerá en enero y nosotros iremos a la oposición».

El líder de la oposición de centroizquierda, Pier Luigi Bersani, dijo que el primer ministro «no puede quedar ni un minuto más en el puesto después que ha traicionado su rol institucional».

Hace meses que la justicia de Milán investigaba el caso con la mayor discreción, hasta que hace tres días en la prensa aparecieron las primeras denuncias del caso de Ruby R. y la historia de la llamada telefónica.

El «Corriere della Sera» y otros diarios transcribieron ayer el diálogo de Berlusconi con el funcionario de policía, en la madrugada del 27 de mayo en la jefatura de policía de Milán. Berlusconi llamaba desde la sede del gobierno en Roma. El premier pidió al funcionario que dejaran en libertad a Ruby R., acusada de robar a una amiga brasileña 3000 euros, dos relojes caros y una joya, porque «es parienta de Mubarak». Una magistrada había dispuesto que fuera internada en un centro para menores.

La policía dejó a Ruby en manos de una consejera regional lombarda, Nicole Minetti, enviada por Berlusconi, que era «higienista dental» de il Cavaliere y ex «soubrette» en la televisión.

Ruby R dijo que había ido solo una vez a una cena a la residencia milanesa de Berlusconi en Arcore, pero según la prensa en los veinte interrogatorios judiciales que sufrió dijo que al menos tres veces fue a esas comidas donde había otras chicas y varios personajes. Negó haber mantenido relaciones sexuales con el premier. La justicia investiga si hubo favorecimiento de la prostitución por parte de otros participantes.

En uno de los interrogatorios saltó lo del Bunga Bunga, que apasiona a italianos y extranjeros. Según Ruby después de cenar Berluconi anunciaba un ritual sexual desnudo a los invitados más disponibles, llamado precisamente Bunga Bunga. El término no es nuevo: según un diccionario indica un ritual de sodomía tribal. El chiste favorito de Berlusconi –en Argentina era conocido como Dunga-Dunga–, dice que dos blancos caen en manos de una tribu africana. El jefe les informa: Bunga Bunga o muerte? El primero elige BB y es sodomizado. El segundo pide: «muerte» y el capotribu responde. «Bien, pero primero Bunga Bunga y después muerte».

La prensa mundial se fascina con estas anécdotas de gran desprestigio. «Harta de su crisis económica y la deuda externa, Italia se da al Bunga Bunga», escribe un diario inglés. Mucho más serio, el semanario católico Familia Cristiana afirma: «El premier está enfermo y fuera de control: da tristeza y piedad».

El desprestigio de Berlusconi y su gobierno se extiende al quehacer político-económico. Ayer, el primer ministro recibió un ladrillazo en pleno rostro por parte de la presidenta de la Confindustria, la principal organización empresaria. Emma Marcegaglia dijo que «el país esta paralizado, no hay iniciativa del gobierno en un momento dificilísimo para la economía». Agregó que «hay que recuperar el sentido de las instituciones o Italia no saldrá adelante». Fue casi un pedido de renuncia a Berlusconi.

Para remate, justo ayer el Papa pidió a cien mil jóvenes de la Acción Católica que lo festejaban en la plaza de San Pedro en el Vaticano que «no se adapten al amor convertido en una mercadería de intercambio». La frase de Benedicto XVI sono como otra crítica, la de mayor autoridad moral, a la conducta del primer ministro italiano.

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